miércoles, agosto 08, 2018

En el tercer encuentro del curso, avanzamos con el programa académico de la propuesta, profundizando lo que significa ser persona con discapacidad como sujeto de derechos, la igualdad ante la ley, el reconocimiento a las capacidades jurídicas, para luego trabajar sobre los temas vinculados a género y discapacidad: qué es la discriminación interseccional, la violencia basada en el género y derechos sexuales y reproductivos.
A partir de las disertaciones de Lic. Graciela Bordagaray y Lic Martin Passini, la jornada estuvo enfocada a poder repensar estas temáticas desde una perspectiva desde el derecho, la autonomía, las políticas públicas y el movimiento asociativo de personas con discapacidad/ diversidad funcional.
Desde allí poder pensar el panorama general de ocupación/desocupación, las características actuales que tiene el trabajo para la población, relacionando conceptos tales como la accesibilidad, diseño universal y ajustes razonables.
En este marco, la sexualidad y la libertad de tomar las propias decisiones en relación a la vida afectiva y los derechos sexuales y reproductivos, deben ejercerse respetando la perspectiva de género y la intimidad de cada persona.
Los procesos vinculados a la sexualidad de las personas con discapacidad muchas veces se encuentran mediatizados por representaciones sociales, miradas familiares y mitos que atraviesan no sólo el ejercicio de la sexualidad, sino en general la perspectiva de género y la intimidad de cada persona.
La perspectiva de género nos permite problematizar y deconstruir mandatos socialmente adjudicados. Nos plantea pensar cómo las sociedades y las representaciones sociales fueron diciendo que debe hacer un varón, que debe hacer una mujer, lo que es esperable atraviesa a toda la sexualidad de la persona.
La deconstrucción de los mandatos permite revisar mecanismos y lógicas invisibles instituidas en una sociedad: de costumbres, de modos de ser y sentir el mundo y de relacionarse con los demás.
En este campo fue muy interesante compartir las observaciones de la ONU en relación a mujeres y discapacidad, conocer algunas experiencias de activistas en relación a la sexualidad y cómo está actualmente la política pública en relación a la educación sexual. 
La propuesta entonces fue revisar esas estructuras sociales determinadas con una mirada crítica y poniendo en cuestión roles preestablecidos y estereotipos de género que establecen desigualdades y pensando desde las propias prácticas institucionales, profesionales y familiares poder identificar situaciones o casos donde se estén vulnerando estos derechos.
Foto de las asistentes quienes participan desde sus propios saberes y experiencias

Tomamos nota de lo que vamos discutiendo, reflexionando

Todxs vamos construyendo saberes nuevos

martes, agosto 07, 2018

El 19 de julio pasado, el INDEC presentó los resultados preliminares del "Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad", una encuesta que el organismo realizó en articulación con la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDI) en ciudades de más de cinco mil habitantes de todo el país.  Si bien se trata de una presentación preliminar y la mayor parte de los resultados (en temas como educación, ocupación laboral, vivienda, etc.) se conocerá recién a fin de año; se dieron a conocer algunos datos generales, como la cantidad y porcentaje de personas con discapacidad mayores de seis años en la población total del país, así como la estructura de esta población por sexo, edad, tipo de discapacidad, etc.  Entre estos datos hay uno que llama mucho la atención, aunque lejos de sorprender, corrobora las presunciones de muchas personas: del total de personas con discapacidad (con "dificultad" en términos del estudio) sólo el 30 % tiene el Certificado de Discapacidad vigente.

El gráfico muestra que aproximadamente 3 de cada 10 personas con dificultad tienen el certificado de discapacidad vigente, una lo tiene desactualizado y 6 de cada 10 no lo tienen.

Además, esta falencia en la política de certificación se agrava en la primera infancia: el 1,9% de los niños con dificultades de 0 a 5 años poseen certificado de discapacidad vigente, siendo mayor el porcentaje para los varones que para las mujeres.

¿Para qué sirve el Certificado de Discapacidad?

En nuestro país, las personas con discapacidad tienen derecho a que al menos algunas necesidades estén cubiertas. Por ejemplo, derecho a recibir apoyos para ir a la escuela, a rehabilitación, o a distintas terapias que ayuden en la vida cotidiana. También tienen derecho a que se les facilite una de las cosas más complicadas en nuestras sociedades: movilizarse.  Para ello, y aunque muchas veces las empresas imponen trabas, deben cubrir pasajes gratuitos en transporte urbano e interurbano. O si se requiere de otro tipo de transporte privado también se puede acceder como una prestación cubierta por las obras sociales o el estado. Claro, a veces cubren todo, a veces una parte, a veces nada. 
También por ejemplo, a quienes tienen edad para trabajar, deberían poder acceder dentro del cupo laboral (del 4%) dentro de alguna dependencia del estado (aunque lo cierto es que no se cumple ni el 1%); o acceder a la pensión no contributiva. Lo cierto es que quienes tienen alguna discapacidad, al menos en teoría tienen estos y otros derechos, y fundamentalmente tienen el derecho a reclamarlos y luchar por su reconocimiento y ejercicio pleno.
Del total de personas con discapacidad sólo el 30 % tiene el Certificado de Discapacidad vigente.
Pero para eso, en nuestro país, para ejercer los derechos como persona con discapacidad, deben contar con el Certificado Único por Discapacidad. Todas las personas con discapacidad y sus familias saben que obtener el CUD no es un trámite sencillo ni agradable, ya que el certificado de discapacidad tiene una carga social negativa que hace sentirlo como un rótulo, una etiqueta. Y en verdad, para acceder a la mayoría de las cosas en que se utiliza el CUD, como las asistencias, los apoyos, las prestaciones médicas, las terapias, etc., no debiera ser necesario andar con una certificación.  Pero lamentablemente, en nuestra sociedad no se ha logrado organizarnos mejor y todavía es necesario tener el CUD al día para ejercer estos derechos.  Pero los problemas siguen: si en donde vive no hay junta certificadora (un equipo interdisciplinario de salud que funciona en distintos hospitales y centros de salud), la persona con discapacidad debe viajar a otra ciudad donde sí haya una junta para que evalúen y emitan el certificado.  Y no es un trámite automático.
El estudio se realizó en ciudades de más de cinco mil habitantes de todo el país.  
Según el estudio, las personas que cuentan con el CUD vigente, lo usan principalmente para obtener el pase libre de transporte, la cobertura integral de medicación y salud y para obtener las prestaciones de rehabilitación, transporte, prestaciones educativas, etc. También especifica que el 9,5% de la población con dificultad que tiene el certificado vigente no lo usa.  Aunque sería valioso contar con información acerca de las razones por las cuales las personas manifiestan que no acceden al CUD, al menos este primer informe no menciona nada al respecto. 
Lo que sí evidencian los datos arrojados por el informe es que buena parte de las medidas y programas destinados al colectivo de personas con discapacidad, así como el sistema de prestaciones de salud, educación, rehabilitación, etc., no llegan a la gran mayoría de las personas con discapacidad y en realidad atiende a un sector minoritario dentro de esta población total. Entonces, siguiendo este simple análisis, cuando hablamos de la población de personas con discapacidad, hablamos de un sector cuyos derechos y necesidades para una vida digna se encuentran en buena parte insatisfechos.

Sobre el Estudio

El estudio se realizó durante los meses de abril y mayo y según el documento publicado en la página del INDEC "se visitaron alrededor de 41.000 viviendas particulares, mediante la metodología de entrevista directa, utilizando dispositivos digitales (tableta)".  Para este estudio la identificación de las personas con dificultad se basó en "la autopercepción de la población acerca de sus dificultades para ver, oír, agarrar y levantar objetos con las manos o brazos, caminar o subir escaleras, bañarse, vestirse o comer solo/a, hablar o comunicarse, aprender cosas, recordar o concentrarse y controlar su comportamiento, entre otras." 
El estudio también aclara que la limitación en la actividad y la restricción en la participación constatadas "deben estar originadas en una condición de salud", descartando "limitaciones y restricciones originadas en factores socioeconómicos y/o culturales (por ejemplo: niños que tienen dificultad en su ingreso a una escuela debido a escasos recursos económicos o desinterés de su familia; personas que no participan en un ámbito deportivo porque son excluidas por su raza o religión, etc.)" A la vez las limitaciones (sigue especificando el estudio) que devienen de dichas dificultades, deben ser tales que afecten "el desenvolvimiento y la vida diaria" al "interactuar con diversos factores contextuales" (barreras).
El informe identificó que la prevalencia de población con dificultad de 6 años y más es del 10,2%.  Es decir aproximadamente el 10 % de la población (en ciudades de cinco mil habitantes y más) tienen discapacidad. Esto se corresponde con una estimación de 3.571.983 personas. Un número por cierto inferior al casi 13 % y las más de cinco millones de personas con discapacidad identificadas en el último censo del año 2010.  Diversas organizaciones, han realizado observaciones y críticas, respecto del estudio y en general sobre el Plan Nacional de Discapacidad de la ANDIS, del que el estudio forma parte. Por ejemplo, desde la Federación Argentina de Enfermedades poco Frecuentes (FADEPOF) refirieron a la expresa no contemplación de la discapacidad visceral que, advierten, adolece el estudio. Esta falta "impacta negativamente en las personas a la hora de la exigibilidad del derecho establecido por las normas de discapacidad vigentes en el país".

Más información y recursos:

Para descargar la presentación preliminar del "Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad"
Cómo obtener el Certificado Único de Discapacidad (CUD) en el Sitio de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS)
Información sobre CUD y las Juntas de Certificación en la Provincia de Córdoba.
Observaciones de FADEPOF sobre informe preliminar del "Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad" del INDEC


lunes, agosto 06, 2018

Compartimos las experiencias como AT en los equipos interdisciplinarios

En el cuarto encuentro del curso de Acompañamiento Terapéutico, estuvimos trabajando la importancia de los equipos interdisciplinarios y la perspectiva de derechos y modelo social que plantea la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con Discapacidad.
En los distintos encuentros fuimos reflexionando y conversando sobre distintos temas y conceptos que permitan espacios de aprendizajes desde una mirada integral que contemple las distintas dimensiones de la persona y sus diversidades.
Por eso poder definir y articular el trabajo del Acompañante Terapéutico como parte de un equipo interdisciplinario es vital para procesos de acompañamiento y apoyos genuinos.
Esto implica que en el intercambio con el equipo el Acompañante puede consultar sobre cuestiones puntuales de su intervención a otros profesionales y definir acuerdos y discusiones sobre abordajes específicos que deben plantearse de acuerdo a las demandas y necesidades del acompañante.
Desde este encuadre, Diego Rivarola, como fisiatra e integrante de equipos, explicaba que todos los profesionales que forman parte de los equipos de rehabilitación deben conocer y saber los criterios de las distintas etapas y procesos planificados por cada uno de los profesionales y acordados en común por el equipo de trabajo.
Comprender que las propuestas de rehabilitación, se realizan desde enfoques y finalidades específicas, lo que implica que tienen procesos y etapas con objetivos y metas claras, se ajustan a las demandas de las personas, por lo que no es una propuesta de intervención permanente o continua.
De esta manera los abordajes deben realizarse desde una perspectiva de derecho y desde un modelo social en discapacidad como lo plantea la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Como comentaba, Martin Passini, comunicador social de la institución, la convención es una herramienta de trabajo la cual nos habilita a promover y acompañar prácticas profesionales respetuosas en un marco de apoyos, decisiones y autonomía de la persona.
En la descripción de los paradigmas en discapacidad de prescindencia, médico / rehabilitador y el modelo social, fue importante poder ir pensando como las distintas situaciones actuales remiten a uno u otro.
Si bien actualmente estamos en una etapa histórica en la que ya nadie objeta el modelo social de la discapacidad en las prácticas cotidianas y en la producción social de la discapacidad rige con plena vigencia paradigmas anteriores. Por eso es importante, des-legitimar los lugares y posiciones de poder de los discursos y de las prácticas profesionales y sociales que han sostenido los paradigmas de exclusión aún vigentes
En este sentido, Passini destacaba la importancia de poner en evidencia, como aún persisten resabios en construcciones discursivas, prácticas profesionales, institucionales, familiares que siguen cosificando las relaciones humanas etiquetando rasgos, naturalizando preconceptos, viabilizando procesos que no posibilitan la percepción de la diversidad humana, la dignidad inherente y el ejercicio de derechos.
En esta perspectiva, habilitar construcciones que empoderen a las personas como sujetos de derechos, en sus diversas biografías y proyectos de vida, afianzando sus procesos de identidad y participación.
El cuadernillo de la Convención Internacional sobre los Derechos de las personas con Discapacidad

Fuimos tomando nota de los distintos temas dados por los capacitadores

viernes, agosto 03, 2018

Sobre apoyos y oportunidades de inclusión. Hace tiempo que Daniel Avendaño participa en nuestro proyecto en el Centro de Orientación Laboral. Luego de haber terminado la secundaria, se sumó a este espacio que apunta a brindar oportunidades de formación e inclusión laboral y social.  En ese marco, y a partir de una alianza que venimos construyendo con la Escuela de Oficios de la UNC, Dani está haciendo el curso de Buenas prácticas en la manufactura de alimentos, en la Universidad. Está estudiando con otros compañeros y compañeras, en igualdad de condiciones, con apoyos y en la universidad pública.

Estamos felices de las oportunidades que se abren, y felices de acompañar a Dani y a otras personas en procesos de formación e inclusión.  Aquí compartimos algunas imágenes que nos envían desde el equipo.

Fotos de Dani junto a sus compañeros y compañeras en el curso.



miércoles, agosto 01, 2018

En grupos trabajamos y reflexionamos sobre un caso clínico
Pensando en las diversidades familiares, en el movimiento de sus miembros y sus transformaciones es que nos preguntamos ¿Cómo es la mirada del otro frente a esta temática? ¿Cómo pensamos nuestras propias biografías sexuales?, para desde allí poder pensar cómo construimos ciertas representaciones sociales en torno a la sexualidad.
Para conversar sobre el tema, contamos con la presencia de Lic. María Belén Frías especialista en psicología cognitiva con orientación familiar y el Dr Antonio Mitre padre y miembro de la Comisión Directiva de APADIM, quienes desde su formación teórica y experiencia práctica compartieron diversas perspectivas y recorridos transitados.
La idea estaba en poder reconocer las miradas que se generan desde el entorno familiar y profesional, proponiendo instancias de reflexión, con nuevas miradas y espacios abiertos al pensar la sexualidad.
La familia no es una entidad estática, sino que está en un cambio continuo igual que sus contextos sociales, por lo cual cada uno de los miembros está íntimamente relacionado y, por lo tanto, la conducta de cada uno influirá en los demás.
Es por esto, como comentaba Frías, que las situaciones de conflictos al interior de las familias debemos poder resolverlas con límites flexibles, que estimulen el desarrollo y la individuación de sus miembros, siendo fundamental la flexibilidad de roles y comunicación abierta, con espacios y criterios flexibles que estén sujetos a cambios.
El lugar de los profesionales que acompañan es no instaurar nociones de valor o morales, sino debe colaborar desde una postura ética, para permitir que la persona y su familia puedan comunicarse desde el común respeto a la intimidad emocional y sexual de la persona, con sus necesidades y deseos.
Esto implica trabajar “colaborativamente con la familia para derribar las resistencias generales al despliegue de la sexualidad, facilitar la consecución de todos sus derechos y revitalizar las funciones ambientales, devolviendo a los padres la confianza en el acompañamiento del despliegue de la sexualidad” enfatizaba Frías.
En este acompañamiento familiar tuvimos la posibilidad de compartir la palabra y experiencia de Dr. Antonio Mitre, quien desde su trayectoria nos fue comentando cómo en su familia fueron, incorporando distintas etapas y situaciones desde el respeto a la intimidad, deseos y decisiones que fueron visualizando el ejercicio de una sexualidad diversa, genuina y plena.
Tomamos apuntes de las disertaciones

Belén Frías desde su mirada profesional fue compartiendo perspectivas de acompañamiento
Antonio Mitre dispuesto a compartir su experiencia familiar


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