miércoles, noviembre 29, 2006

Los días 22 y 23 de noviembre, se llevó a cabo en el Teatro San Martín, la sexta edición del Festival de Músicos Especiales organizado por el Rotary Club La Cañada.
Con la idea de que la música y la danza integran y sobrepasan cualquier barrera social, los jóvenes y adultos del Centro de Día APADIM, participaron de este evento con el grupo DANZANTES. Los concurrentes presentaron un espectáculo único basado en las actividades recreativas desarrolladas durante el año en el Taller de Danzas y Expresión Corporal.
Las sensaciones y los recuerdos que dejó el paso por esta experiencia han sido variados, por un lado, las voces de los protagonistas coinciden en manifestar la felicidad que sintieron al ser partícipes de este espacio y en expresar la química que se generó con el público en cada aplauso, lo cual se manifestó en la actitud que tomaron de estrellas de la noche y el espectáculo. Por otro lado, está la mirada de los espectadores, que se deleitaron viendo en acción a estos actores ya consagrados, disfrutando de hacer y mostrar aquello que les apasiona.
Este Festival, donde participan músicos y bailarines con discapacidad de diferentes puntos del país, ha apostado nuevamente a derrumbar estigmas y ha sido un logro para la integración, la calidad artística y la construcción de sentido e identidad a través de la cultura.
Lo importante, más allá de la posibilidad que los jóvenes tienen de mostrar sus logros cotidianos, es que a través de estas manifestaciones lo que toma relevancia es la misma música, la misma cultura y las sensaciones que ésta transmite, dejando de lado las diferencias para dar paso a la expresión.

¡¡Felicitaciones al Rotary Club La Cañada por esta iniciativa y gracias por invitarnos a formar parte de ella!!

El broche de oro... verse al otro día en La Voz
...Y en primer plano!!!

martes, noviembre 28, 2006

La sexta edición de la Semana de la Cultura en APADIM se vino con todo…esta vez trajo hasta nosotros el movimiento, el colorido, los aromas y sensaciones de una Kermese, la“Kermes de los Re- Cuerdos”.
El Salón de Usos Múltiples de la institución comenzó desde temprano su transformación. Globos, guirnaldas de colores, carteles y caras sonrientes llenaron de calor la mañana lluviosa del viernes. A las 10 de la mañana la música comenzó a colarse entre las ventanas, transformando el ambiente y una voz entusiasta al micrófono anunciaba que la jornada daba comienzo e invitaba a incorporarse al mundo de la kermese, recreado artísticamente.

El ambiente de la Kermese llenó el aire de Apadim

Los sonidos invitan al movimiento en una jornada llena de ritmo

Desde ese momento, y hasta las 3 de la tarde, diferentes instituciones compartieron esta apuesta cultural, así como también padres, hermanos y abuelos de los concurrentes.
La Semana de la Cultura, un evento ya tradicional en APADIM, tiene como finalidad hacer públicos los diversos talleres artísticos y actividades que se realizan en el Centro de Día, siendo una oportunidad para mostrar los aprendizajes logrados a lo largo del año. Si bien este es un objetivo importante, se valora la cultura como medio de expresión por excelencia, como multiplicadora y creadora de identidad y libertad, por lo que este espacio busca ser un lugar donde los mismos concurrentes sean los que hablen, opinen y hagan escuchar sus voces.
El arte como altavoz, como traductora de sensaciones.
En esta oportunidad, las instituciones que compartieron el espectáculo y participaron con alguna manifestación artística, fueron el IRAM, que participó con una fotonovela, la Escuela Suarez de Figueroa, quien puso en escena una obra de teatro, el Colegio Carrea, que acercó la calidez de la música coral y la Fundación Haruem, quien trajo una sección de música hip hop acompañada de anteojos oscuros, pantalones anchos y gorras de colores.


El hip hop copó el salon por momentos


Las voces y los instrumentos acercaron melodías

Los actores de Apadim: estrellas y anfitriones

No faltó el marco importante de todo espectáculo, una cantidad considerable de público conformado por el Cottolengo y la Escuela n°19 como organizaciones invitadas y los familiares de los chicos, jóvenes y adultos, que con mirada atenta, risas y aplausos efusivos siguieron atentamente cada puesta en escena.

¡Qué buen público!

Luego de los números artísticos, se corrió el escenario para dar lugar a la sala de juegos propios de una verdadera Kermese. Las fichas se solicitaban y los participantes iban recorriendo uno a uno los diferentes juegos, haciendo alguna pausa de vez en cuando para disfrutar lo que proponían los stands de artesanías, belleza, dulces y bufett, no faltando la adivinadora, rodeada con un halo de misterio.

Los diversos stand ofrecen alternativas para todos los gustos


Imprescindible en toda kermese ¿me leés el futuro?

De esta manera, la rueda de la fortuna, el ping pong, el emboque con aros, los dados y el balero, desafiaron la puntería , la suerte y la habilidad, y ofrecieron premios a los más afortunados.
Poco a poco, la Kermese se llenó, se recreó totalmente y permitió que el arte y la cultura tuvieran, nuevamente, un espacio para expresarse.


Los juegos, reyes de la fiesta

Para completar el escenario festivo...


Felicitaciones y gracias a todas las instituciones que participaron. Hasta el año que viene!!

miércoles, noviembre 15, 2006

Los talleres de Folklore y de Danzaterapia están integrados por: Cecilia Gotusso, Marcela Furlong, Claudia Villalva, Mario Flores, Horacio Bessone y Rubén Barrera. Dichos talleres tienen como objetivo general, encontrar en la danza otro canal de comunicación para expresar sentimientos, pensamientos y emociones. A través de la misma se propone brindar a los concurrentes, oportunidades de participación significativas que ayuden a fortalecer la resiliencia y favorezcan la integración en la sociedad.
Es por ello que en la primera parte del año se preparan las diferentes danzas creadas en grupo y en la segunda etapa se organizan salidas para compartir lo trabajado en diferentes eventos socio-culturales.
Es así que el año pasado el grupo participó en los siguientes eventos (los cuales, les permitieron conocer a otros bailarines y sus diferentes propuestas):
*Escuela Especial Bethel, de Villa Allende.
*Escuela Especial Carrea, durante la Semana de la Cultura, organizada por dicha escuela.
*3° Encuentro Deportivo, Cultural y Recreativo para personas con discapacidad, realizado en la ciudad de Río IV.
*Encuentro de la Danza 2.005, en el Auditorio Presidente Perón (Ciudad de las Artes), organizado por la A. D. A. C (Asociación de la Danza en Córdoba).
*Muestra anual de la Escuela Integral de Danzas Hanchi Tusuj, en el Auditorio de Radio Nacional.
*Semana de la Cultura, en APADIM, organizada por el Centro de Día de APADIM.
*Plaza de la Intendencia.
*Escuela de Teatro Roberto Arlt (Ciudad de las Artes), con motivo de la apertura del curso “Creatividad, riqueza oculta”.
*Escuela Especial Bethel, en el presente año (2.006), con motivo del 20° aniversario de dicha escuela.
*Teatro Luz y Fuerza, en el presente año (2.006), junto al grupo Cimarrón, a beneficio de APADIM.

Todo esto fue posible, gracias a la colaboración de las familias de los concurrentes, ya que muchas de las invitaciones fueron en horarios extrainstitucionales y sin la misma no hubiese sido posible participar en dichos eventos tan importantes para la integración. ¡¡¡¡Esperamos continuar con este apoyo!!!!
Algunas declaraciones de los integrantes del grupo en la última actuación: “Estaba nerviosa, me temblaban las piernas” (Marce F.); “Contenta, sentía el corazón” (Claudia V.); “¡La pasamos lindo!” (Cecilia G.); “Saludé, me sentí bien” (Mario F.); “¡Contento!” (Horacio B.); “Yo me sentí cómodo, contento” (Rubén B.) *

El resultado de todo lo trabajado podrá apreciarse el próximo miércoles 22 de noviembre en el Teatro San Martín a las 19:30 hs, cuando los concurrentes suban al escenario presentando un espectáculo único basado en las actividades realizadas en el taller de Danzas y Expresión Corporal. Esto es posible por la participación de APADIM en el sexto Festival de Músicos Especiales organizado por el Rotary Club La Cañada.
Invitamos a todos a compartir la alegría de este momento…los esperamos!!!!!

Fuente: La revista Amigos Increíbles elaborada por los concurrentes y orientadores del Centro de Día.

Los concurentes en pleno ensayo


Parte del equipo del grupo DANZANTES





martes, noviembre 14, 2006

“Enseñar es mostrarle a alguien que algo es posible”

“¿Te muestro lo que hicimos?” La invitación de Pablo, reiterada con entusiasmo a cada visitante, es la entrada a un pequeño mundo de conocimientos y aprendizajes, en el que se puede recorrer una ciudad en una maqueta, una casa en miniatura, la rica geografía de nuestra provincia, los diseños y las técnicas de grabado, las recetas de cocina recuperadas de las historias familiares, los secretos (contados) de la jardinería y el cuidado de las plantas, lo bueno de la solidaridad (“es bueno para todos”, comentan) entre muchas cosas.

Esta invitación nos abre las puertas a la Muestra Pedagógica de APADIM, el evento anual que en esta edición lleva la premisa “enseñar es mostrarle a alguien que algo es posible”. Y quienes enseñan estas cosas son los mismos alumnos del instituto, que con un entusiasmo que desborda y contagia muestran sus producciones, sus trabajos, sus esfuerzos y sus logros.

Entusiasmo y contagio.
“Lo que a comienzo de año eran simplemente ideas, proyectos hoy son realidades tangibles gracias a la dedicación de los niños y jóvenes con el apoyo constante de sus familias, sin las cuales ningún proyecto resultaría viable”, comentaba en el acto de bienvenida la profesora Cecilia Aldao, ante los visitantes, los papás, amigos.
Los trabajos de los alumnos en los stands


En el salón de la institución y en una cálida siesta de noviembre las chicas y los chicos fueron mostrando sus capacidades expresivas, con danzas, folclore y música.

La Muestra Pedagógica tuvo como visita especial a los alumnos del Colegio Lorenzo Suarez de Figueroa, a los chicos y chicas del Jardín de Infantes René Favaloro y de la Escuela Especial Martinez Allio.

Luego del espacio artístico, los alumnos y docentes condujeron a los visitantes a los stands donde expusieron sus trabajos, contaron sus experiencias, algunas anécdotas y contagiaron las ganas de aprender y conocer que pusieron en juego durante todo el año.

Entre los productos expuestos estaban las mermeladas, postres y diferentes productos gastronómicos elaborados por los alumnos de 4° año de la orientación en Alimentación de la Escuela Especial, proyecto articulado con los jóvenes del Taller de Diseño Gráfico, quienes se encargaron del etiquetado y envasado de los productos.

También se expusieron las velas y jabones en los que los niños de jardín trabajaron durante meses junto a sus padres.

El taller de Jardinería fue otro espacio en el que se pudo adquirir plantas cuidadas por los alumnos. O la presentación del trabajo de los alumnos de 2° año sobre la planta de Cacao y Café. Los alumnos explicaron cómo están compuestas, cuáles son sus derivados, la ubicación geográfica, para que sirven.

El salón lleno de alumnos de las escuelas invitadas, padres y docentes.



Productos elaborados y señalizados por los propios alumnos

En otro de los stands, los alumnos de 3° año, expusieron imágenes y resultados de la Campaña Papel Solidaria, una actividad realizada en conjunto con la Asociación Hospital Infantil.
La campaña consistió en que los alumnos recolectaran, como muchas otras organizaciones que se sumaron, papel, diario y cartón, para ser luego donado al Hospital Infantil. Con lo recaudado de la venta de estos materiales, la Asociación del hospital compra medicamentos, leche, estudios extrahospitalarios y todo aquello que hace a la recuperación de los niños internados.

Esta campaña se desarrolla dentro del proyecto áulico “Educación en valores” que ha servido de escenario para trabajar, a través de situaciones espontáneas de los alumnos, “las ideas del diálogo y el aprendizaje que deja el poder lograr un pensamiento crítico que permita reflexionar sobre las propias acciones”.
La variedad de temas, de formas de expresar aprendizajes, en palabras, en imágenes y en objetos y la posibilidad de unificar esta diversidad en un mismo espacio y de poder recorrerlo, hacen de esta muestra una práctica social que valora los pasos dados, una forma de socializar conocimientos y aprendizajes, sabiendo que son oportunidades para el futuro.

“Ese es un año más de crecimiento y seguramente quedan cosas por revisar y cambiar, sabemos que juntos podremos seguir creciendo”, asegura la profesora Cecilia.

Sonia Ghirardo, directora del establecimiento define esta actividad como un espacio que “tiene como objetivo compartir los Proyectos desarrollados por cada grupo escolar a lo largo de todo el año, donde se conjugan día a día los procesos de enseñar y de aprender”

La muestra es parte del aprendizaje, la parte final. Es la parte en la que los alumnos enseñan. Pablo lo sintetiza así, “La idea de esto era mostrar lo que hicimos, queríamos que vieran los mapas, las carpetas de clase, las palabras que aprendimos, bueno, todo eso”.

lunes, noviembre 13, 2006

La alegría de lo aprendido

El aula como ámbito de experiencias




Compartimos con ustedes un articulo escrito por Beatriz Garvía, Psicologa Clínica y Coordinadora de programas en la Fundación Catalana Síndrome de Down de Barcelona, España.


El artículo trata de soltar las ataduras que sujetan a una persona con síndrome de Down cuando queda rotulada por un síndrome y no por sus capacidades. Ilustra la manera de conseguir que su vida tenga una realidad y un sentido, y propone estrategias para conseguirlo: en la familia, en la escuela, en el trabajo. Es una persona con derechos, pero también con deberes y responsabilidades.
Desde que empecé a trabajar con personas con síndrome de Down me planteé lo complicado que debía ser, que en realidad es, ir por la vida con una discapacidad inscrita en la cara. Esa cara recibe miradas de todo tipo por parte del resto de las personas y cada una de esas miradas entraña un juicio -o más bien un prejuicio- y una calificación -casi siempre errónea, por cierto-dejando poco espacio para el atractivo que supone el hecho de conocer a un ser humano. Definimos o identificamos a las personas por el síndrome,y un síndrome es un conjunto de características que definen una alteración; en este sentido, las personas con síndrome de Down se nos antojan seres bastante incapacitados para llevar una vida normal ¿Cómo puede una persona acceder al mundo y moverse en él llevando una etiqueta que lo define como un conjunto de síntomas, como un síndrome? El síndrome de Down cursa con un retraso mental ligero medio, con unos rasgos físicos determinados y con una predisposición a ciertas enfermedades (cardiopatías, trastornos digestivos, del aparato respiratorio, etc.) que, hoy día, con la medicina preventiva, no privan de una buena calidad de vida. El resto de cosas, las cualidades, los defectos, el desarrollo de las capacidades, el carácter, la salud mental… tienen que ver con la genética y con los factores ambientales y educativos

Tienen capacidades
Las personas con discapacidad tienen muchas capacidades. Pero la realidad es que, a veces, ni siquiera las llegan a desarrollar porque el concepto de discapacidad las engloba y califica de tal manera que no les deja espacio para pensar en sus (las) posibilidades. Existen mitos, estereotipos que definen a las personas con síndrome de Down como cariñosas, tozudas, dóciles, etc., pero esta generalización supone un grave error. Encasillar a una persona dentro de un determinado funcionamiento cierra sus posibilidades de crecimiento, de futuro.
Cuando los padres de un bebé con síndrome de Down nos preguntan cómo son "estos niños", no debemos definirlos nunca en función del síndrome porque ¿qué sabemos de ese niño? ¿Sabemos cómo serán los otros niños, los que no tienen una discapacidad? Si hablamos de sus handicaps antes, incluso, de que se manifiesten, si destacamos lo que no sabrá hacer, si ponemos un "techo" de antemano, estamos limitando, encasillando e impidiendo el desarrollo personal y social de ese recién nacido. Y no se trata de negar la discapacidad, porque bien sabemos que ese niño va a necesitar, seguramente, muchos apoyos para desarrollar sus capacidades, sino de no pensarlo y enmarcarlo, desde que nace, como incapaz

El derecho a equivocarse
Para un buen desarrollo de la personalidad es fundamental la existencia de un proyecto de vida, de expectativas de futuro. Si el mensaje es que no servimos para nada, difícilmente nos superaremos. Las personas con síndrome de Down necesitan un trato normal y esa "normalidad "es muy difícil de ofrecer. El niño tiene que descubrir sus recursos y posibilidades y para ello se le tiene que permitir ponerse en situación de elegir, de frustrarse, de tener obligaciones, de resolver problemas, exactamente igual que el resto de los niños.
Es cierto que su discapacidad le hará ser más lento, equivocarse más, repetir el trabajo más veces, pero sabemos que puede aprender, que puede adaptarse, que puede avanzar. Y, si se le sobreprotege, se impide su desarrollo como sujeto. Pensar que no es capaz o mirarle con pena, le inutiliza. Posibilitar que un niño con discapacidad se frustre, no resolverle los conflictos, dejarle decidir y no decirle constantemente lo que tiene que hacer es algo muy difícil, porque la libertad entraña un riesgo. Sin embargo, no debemos olvidar que ese riesgo, bien asumido, se traduce en autonomía.
Y si los demás niños tienen este aprendizaje ¿por qué no lo va a poder recibir un niño con síndrome de Down?

Empezar a conocerse
Actualmente la mayoría de niños con síndrome de Down en España asisten a escuelas ordinarias y comparten su educación con niños sin discapacidad. El hecho de tener referentes de normalidad ha influido muy positivamente en su adaptación social. Sin embargo, y puesto que a la escuela no sólo se va a aprender sino también a formarse y socializarse, todavía no se trabaja suficientemente el tema de la identidad.
El niño con síndrome de Down, o con cualquier otra discapacidad, enseguida percibe que es diferente, y percibe con más intensidad lo que no puede hacer, lo que le cuesta más, es decir, la discapacidad. Durante el primer año de Primaria se aprende a leer. Al niño con síndrome de Down le cuesta más. Como no aprende al ritmo de los demás, piensa que es "tonto" (de hecho, a veces lo verbaliza) y puede desarrollar un rechazo a los aprendizajes, o manifestar un trastorno de conducta o de comportamiento que lo va a expresar en la forma de molestar, romper el cuaderno del compañero ?que escribe o dibuja mejor-, provocar, para llamar la atención; o, incluso, termina por aislarse y deprimirse. Ese sería un buen momento para explicarle al niño que tiene el síndrome de Down y que con el síndrome de Down le cuesta más hablar, leer o escribir.
Pero no nos hemos de quedar aquí, con lo negativo. Hay que explicarle todo lo que hace o puede hacer igual que sus compañeros: vestirse solo, comer, ducharse, jugar en el patio…
Hay que hacerle ver sus progresos. Ayudar al niño a ver sus capacidades, a que comprenda que la discapacidad no le abarca ni aprisiona, a potenciar sus habilidades y a descubrir sus competencias, sin negar aquello que le cuesta más trabajo hacer, le ayudará a crecer de una manera armónica. Hemos de estar convencidos que no es posible aceptar la discapacidad si, a la vez, no se descubren las capacidades.
Ignasi Puigdellívol, Catedrático de Didáctica(Educación especial) en la Escuela de Formación del Profesorado de la Universidad de Barcelona, define el déficit como una limitación, como lo que falta, y discapacidad como la consecuencia social de ese déficit, en el proceso de adaptación. Una misma limitación puede ser mucha o poca (una amputación de pierna a un albañil le invalida, pero a una persona que realiza un trabajo intelectual, no le invalida). Una cosa, pues, es el déficit y otra la discapacidad que tiene un componente social muy importante.
Este mismo autor nos dice que hay que acoger las limitaciones y esto no es fácil. Hay que incluir en la clase a los niños con discapacidad y exigirles todo lo que puedan dar de sí, porque con la exigencia les estamos diciendo que tenemos expectativas altas. Es importante recordar que, cuando exigimos, estamos confiando en que el otro puede responder.

La posición en la familia
De la misma manera, en casa, el niño ha de tener una posición dentro de la estructura familiar.
Los padres tienen que aprender a conocer, a aceptar y a encontrar al niño que hay detrás del síndrome. Preguntarle su opinión, dejarle escoger y no ofrecerle las cosas hechas generan en el niño una actitud activa. Sin embargo, el niño con síndrome de Down todavía se muestra muy pasivo, muy receptivo, a veces, incluso, puede parecer vago. Creo que le falta motivación y curiosidad y ambas cosas no tienen que ver exclusivamente con el síndrome sino con esta manera nuestra de adelantarnos a sus deseos y de anularlos en sus opiniones. Entre un niño con síndrome de Down y otro sin él hay muchos más parecidos que diferencias. Habitualmente, sólo vemos las diferencias. Y estas diferencias nos llevan a abordar cualquier tema desde lo terapéutico: como explica el profesor Enrico Montobbio, si un niño sin discapacidad monta a caballo, hace eso, montar a caballo. Si el que monta a caballo es un niño con síndrome de Down lo que hace es hipoterapia). Entonces ¿cómo esperar una respuesta normal ante un trato enfermizo con un abordaje terapéutico?}
Me sorprendió mucho una vez un señor con síndrome de Down que vino a mi consulta porque tenía miedo a los espacios abiertos. La angustia le producía vómitos y otros trastornos digestivos.
Tenía, entonces, unos 38-40 años, trabajaba en un negocio familiar y llevaba una vida bastante autónoma, aunque muy cerrada en el círculo familiar .Antes de llegar a mí se había visitado con otros especialistas: el médico de cabecera, el neurólogo, el de digestivo, etc. Venía acompañado por su madre y estuvo un rato explicándome lo que le ocurría y respondiendo a todas las preguntas que yo le hacía para elaborar la historia clínica. Al acabar la visita me dijo: "me gusta venir a los médicos de la Fundación porque aquí te preguntan a ti qué es lo que te duele y lo que te preocupa y no a la madre."
¡Cuántas veces he reflexionado sobre esta frase! ¡Cómo anulamos, sin mala intención, seguramente, a la persona con discapacidad al dirigirnos a otro en lugar de a ella misma, no dándole opción a que se explique, porque suponemos que no lo sabrá hacer bien! Alexandre
Jollien, un joven filósofo con parálisis cerebral, comenta en uno de sus libros precisamente sobre esto, poniendo el ejemplo de que cuando él va a un restaurante, aunque esté visiblemente leyendo la carta, el camarero siempre pregunta a su acompañante qué comerá él, dando por hecho que no puede expresarse, que no sabe leer o que no sabe qué quiere. Nos dirigimos a las personas adultas con discapacidad como si fueran niños pequeños, cambiamos el tono de voz (infantilizándolo),les decimos lo que tienen que hacer y cómo lo tienen que hacer sin dejar espacio para la equivocación, para el ensayo, para aprender de los errores.

Sujetos activos, con deberes
La identidad implica la concepción de sujeto como ente activo, pero son muy pocas las personas con discapacidad (especialmente la intelectual) que llegan a ser sujetos activos de su propia vida. Trabajamos constantemente con ellas los hábitos, las actitudes, las normas para que aprendan y se socialicen sin darnos cuenta de que la automatización a la que les sometemos puede llevarles a ahogar su deseo y a desconectar de su vida afectiva. No escuchamos suficiente, ni nos interesamos lo suficiente por sus inquietudes, por sus sentimientos y por sus emociones, esperando siempre que sean ellos los que se adapten e integren, aunque no facilitamos excesivamente que lo hagan, como si no creyésemos, en el fondo, que lo pudieran hacer.
Hace unos años, el día después de vacaciones de Navidad coincidió que atendí en la consulta a personas adultas con síndrome de Down. La mayoría, con trabajo en empresas ordinarias y con bastante destreza en cuanto al manejo de sus habilidades sociales. Pues bien, tras explicarme qué regalos habían recibido por Navidad por parte de sus padres, hermanos, cuñados etc., les hice a todos la misma pregunta ¿Y tú? ¿Qué les has regalado? Excepto uno, que le había pedido a su hermano que le acompañara a comprar regalos, los demás ni se lo habían planteado.
Al parecer estaban exentos de responsabilidades adultas. "Juegan" a trabajar, a ganarse la vida, pero permanecen anclados en relaciones infantiles de pasividad y dependencia y lo que es peor, es que nadie se extraña. Nadie espera un intercambio adulto. Ninguna familia esperaba regalos (como no esperas regalos de un hijo pequeño). Esta actitud nuestra, de la sociedad desorienta profundamente a las personas con síndrome de Down que no entienden nuestros mensajes: "eres mayor, pero no espero de ti un comportamiento adulto".

La adolescencia
Un período fundamental en la construcción de la identidad es la adolescencia. La adolescencia implica una crisis y, para la familia, es una tapa temida y negada a la vez. Las primeras manifestaciones de la adolescencia (los cambios corporales, las manifestaciones sexuales) nos anuncian que el niño está dejando de serlo y, si ya resulta difícil la tarea educativa de un niño con discapacidad, imaginarlo adulto genera todo tipo de ansiedades. Sin embargo, la adolescencia es la etapa que va a desembocar en la asignación de un rol social sin el cual no hay posibilidad de una identidad real para la persona con discapacidad; rol que es primero de estudiante, pero que debe ir dirigido a lograr un papel social en el mundo de los adultos.
Los problemas psicológicos más frecuentes n el síndrome de Down son los trastornos depresivos, que pueden presentarse con conductas sicóticas (desconexión, aislamiento, estereotipias), como una alteración del comportamiento como una desorganización conductual.
Y estos problemas aparecen más en la adolescencia pues en esta época el adolescente percibe la desigualdad en comparación con os compañeros sin discapacidad.

Ante el nuevo reto de lo laboral
Se nos hace difícil hablar al adolescente de su síndrome, evitar la sobreprotección, ayudarle a tomar decisiones sin decidir por él y, todos estos déficits en su preparación como ser humano, luego, en la vida adulta, se reflejarán en esa imposibilidad, ya mencionada, de convertirse en sujetos activos. Sirva de ejemplo un chico que trabaja de administrativo en una empresa importante de productos alimenticios dietéticos. Un día vino el Presidente de la empresa y el chico se dirigió a él tuteándole y permaneció sentado en su silla mientras el presiente se dirigía a él. Cuando se le hizo reflexionar sobre ello, parecía no entender qué se le decía. Al hablar con sus padres de lo sucedido explicaron que ellos no le habían enseñado a llamar a nadie de usted porque no pensaron nunca que su hijo tuviera que hacerlo.
La identidad adulta está íntimamente ligada al rol laboral, puesto que la entrada en el mundo laboral representa la entrada en el mundo de los adultos. Y las personas que no tienen un rol social, no pueden reconocer el rol de los demás.
Recuerdo el caso de un joven de algo más de 20 años que, desde que nació, estuvo integrado en el parvulario y en la escuela hasta 4º de ESO, y de ahí fue directo a un taller ocupacional, por falta de recursos en su ciudad. El taller resultó muy traumático para él y se negó a ir. No se había trabajado su identidad y el "enfrentamiento" a un entorno de personas con discapacidad le impactó tanto que le desorganizó. Desde el año pasado está en casa, con una importante actitud de oposición hacia sus padres (ya mayores y con poca fuerza), regresiones múltiples, retraimiento social, tristeza, pasividad, negación del síndrome, etc. Está solo, no tiene amigos y se niega a realizar actividades. Es evidente que se trata de una depresión En estos casos, los chicos han estado integrados en las escuelas, en un medio normalizado y, de repente, se encuentran en entornos de personas con discapacidad y no entienden qué pasa. No son conscientes ni aceptan sus limitaciones, porque tampoco valoran sus capacidades, se ven separados de los amigos de siempre que hacen otra vida y ven cómo sus hermanos se emancipan y se emparejan y ellos no tienen acceso a ese tipo de vida.
Paradójicamente, se da también el caso de jóvenes (entre 21 y 25 años) que aterrizan en el mundo laboral a una edad en la que los chicos sin discapacidad están en período de formación, y debido a la edad y a la discapacidad, son todavía muy inmaduros. Se ven sometidos a exigencias e, incluso, a rechazos para los que no están preparados, que les generan un estrés insoportable y les hace sentirse inútiles o poco válidos. Los padres, por su parte, sienten que han fracasado o que se han equivocado.
Una madre me explicó que su hija, después de un “fracaso", por sobre-exigencia, en una empresa (sobre-exigencia nuestra, de los "profesionales", que, para evitar fracasos -los nuestros- , en ocasiones, exigimos más de la cuenta, en lugar de ofrecer apoyo) ahora está feliz haciendo prácticas en un comedor de un parvulario. La chica tiene 20 años. Los niños la aprecian, la valoran, es
"la profe de comedor" y ella se siente muy segura y, por lo tanto, rinde más. Es evidente que, antes de que pueda trabajar con la exigencia de ganarse la vida, tiene que madurar; pero todavía tiene tiempo.
El problema es que no existe una formación adaptada después de la escuela para las personas con discapacidad y comienzan a trabajar a edades muy tempranas, entrando en un mundo adulto sin serlo todavía. Una persona con discapacidad precisa ayuda para adaptarse a cualquier imprevisto y necesita aceptación y tolerancia. Necesita confiar en sí misma y para esto es necesario que los demás confíen en ella. Requiere de apoyos y cariño. Y, a veces, el entorno social o laboral en el que se mueven no solo no beneficia sino que hace daño. De ahí, depresiones o regresiones a la infancia en la que eran más felices.
Para acabar, he de recordar que la vida adulta no consiste sólo en trabajar. El ocio, el tiempo libre, los amigos y las relaciones afectivas son aspectos de la vida que hay que cuidar.
Tratar con normalidad no consiste en exigir lo mismo que a los demás, sin dar libertad o sin tener respeto. Las personas con síndrome de Down que llevan una vida normalizada tienen deberes pero también derechos: derecho a enamorarse, a tener pareja, a equivocarse, a ir solos por la calle, a salir con sus amigos, en definitiva, a gestionar su vida hasta donde puedan hacerlo. Y todo esto da miedo y angustia. La sobreprotección, que parece inevitable, impide el crecimiento como sujeto y favorece el aislamiento y la desconexión.
Quisiera terminar con una cita de M. Quoist, que dice así:
Si el hombre tiene miedo de caminar, que no se suelte de la mano de la madre. Si tiene miedo de caer, que se quede sentado. Si tiene miedo de un accidente, que deje el coche en el garaje. Si tiene miedo de escalar, que se quede en el refugio. Si teme que no se abra el paracaídas, que no salte. Si tiene miedo de la tempestad, que no leve anclas. Si teme no saber construir su casa, que la deje en proyecto. Si tiene miedo de equivocar el camino, que se quede en casa. Si tiene miedo a sacrificarse y al futuro, que renuncie a vivir, que se encierre y se deje llevar…Entonces, quizá sobreviva, pero ya no será un hombre, ya que lo genuino del ser humano es querer arriesgar razonablemente su vida.

Referencias
Jollien, Alexandre. Elogio de la debilidad.Barcelona: RBA, 2001, 116p.
Montobbio, Enrico. La Identidad difícil: el falso yo en la persona con discapacidad psíquica.
Barcelona: Fundació Catalana Síndrome de Down, 1995, 66 p.
Puigdellívol, I. La educación especial en la escuela integrada: una perspectiva desde la diversidad. Barcelona: Graó, 1990.


*Beatriz Garvía trabaja como psicóloga clínica y coordinadora de programas en la Fundación Catalana Síndrome de Down, Barcelona,España. Correo-e: garvia@ solointernet.com
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Fuente: http/ www.downcantabria.com/revista90.htm

jueves, noviembre 09, 2006

Esta no es una nota común y corriente, es una nota que habla de las cosas de todos los días, eso es cierto, pero que tiene a la libertad, el respeto, la independencia y la solidaridad como invitados especiales.
Los docentes de la escuela mantienen una relación cotidiana muy cercana con los alumnos, Mechi, docente de 3º año B de la Escuela Especial lo sintetiza de esta manera: “el secreto es buscar descubrir los estados de ánimo de los chicos, saber lo que les pasa y así tratar de ayudarlos”.
Este año los alumnos participaron de la campaña “Papel Solidario”, organizada por la Asociación Hospital Infantil, en la que recolectaron, como muchas otras organizaciones que se sumaron, papel, diario y cartón, para ser luego donado a dicha institución. Con lo recaudado de la venta de estos materiales, la Asociación del Hospital todo aquello que hace a la recuperación de los niños internados.
La idea es que los participantes, trabajen con contenidos relacionados al cuidado del medio ambiente, la salud y la solidaridad a través de actividades de concientización y sensibilización. Esta ha sido una actividad en la que no sólo han participado los alumnos y los docentes de APADIM, sino también las familias, las cuales se sumaron a esta iniciativa y colaboraron en la recolección.
Los alumnos protagonistas de esta historia fueron: Anabela Sánchez, Eugenia Cáceres, Milagros Brandan, Esteban Luna, Maximiliano Meza, Jerónimo Jofre, Víctor Hugo Rodríguez, Pablo Daruich, Juan Pablo Güercio y Fabián Santucho.

Todo nace desde el aula...
El marco en el que se desarrolla esta acción es el proyecto áulico “Educación en valores” que ha servido de escenario para trabajar, a través de situaciones espontáneas de los alumnos, las ideas del diálogo, el compañerismo y poder lograr un pensamiento crítico para reflexionar sobre las propias acciones. De esta forma, e incorporando permanentemente a las familias como primer núcleo educador en valores, el aula se fue transformando poco a poco en un ámbito propicio para dar rienda suelta a los sentimientos de cada uno y poder expresar libremente las ideas acerca de a libertad, el respeto y la solidaridad.
Este proyecto es una experiencia que transversaliza las áreas de lengua y Ciencias Naturales. El poner en discusión las ideas, el dialogar acerca de lo que les pasa y lo que necesitan, incorpora y es una forma no convencional de aprender la lengua. Por su parte, el hablar del respeto hacia los demás se relaciona también con respetar lo que nos rodea, cuidar nuestro medio ambiente y de esa manera la salud de todos.
Matizar estudio con aquellas cosas que a los alumnos les pasa y preocupa ha sido un mix muy provechoso. Más aún con la participación y colaboración activa que los padres y hermanos han prestado a través de diversas actividades que los ha tenido como protagonistas en el marco del proyecto. En este sentido, Mechi destaca el entusiasmo de las familias y considera que “se les ha tratado de brindar herramientas y respuestas a sus dudas”.

Vamos a lo concreto
Para que todos los valores aprendidos y trabajados no se pierdan en el aula, sino que los mismos chicos puedan transmitirlos y ponerlos en práctica en sus ámbitos cotidianos, las acciones concretas se hicieron presentes en diversas acciones. Es en este marco en el que los jovenes participaron en la campaña del Hospital Infantil y además juntaron papeles, diarios, cartones y botellas para ayudar a una de las familias del grupo. No faltó el color que imprimieron los dibujos en los que plasmaron sus ideas y los afiches con las muestras gráficas enviadas por los hermanos.
Es decir que hubo lugar para que se experimentaran variadas acciones dentro de un mismo objetivo y lo importante es que todos participaron.
Puede decirse, por lo tanto, que lo gratificante ha sido poder superar las expectativas, y que la riqueza se encuentra fundamentalmente en que los alumnos encontraron un espacio donde aprender “cosas de la vida”, siendo posible mostrar, a través de estas acciones, su trabajo, su esfuerzo, sus ganas de expresarse y por qué no, de enseñar.

trabajando en el aula con los materiales

Rostros contentos al finalizar el proceso

miércoles, noviembre 08, 2006

Separando los diarios y las revistas

Acomodando los diarios para poder embolsarlos


Todos juntos empaquetando los diarios en las bolsas

martes, noviembre 07, 2006

El tema de la campaña publicitaria fue "la inclusión social"


El Auditorio de la UES Siglo 21 espera a los participantes


El 18 de octubre APADIM invitada por la UES Siglo 21, Carrera de Publicidad, participó del Rally Creativo, un evento en el que todos los alumnos de la carrera participan de un concurso de ideas para una campaña de publicidad durante un día, sobre un tema y cliente en particular.

Este año, APADIM en calidad de “cliente” de este concurso propuso a los participantes como tema para la campaña “La inclusión social”, la que estaría dirigida al público “empresarios” y como propuesta final la realización de una campaña de avisos en alguna publicación especializada dirigida a empresas o ejecutivos.

Para que los alumnos pudieran trabajar se les otorgó información institucional y material sobre la discapacidad con el propósito de brindarles pautas discursivas acerca de cómo “hablar” de discapacidad y de la institución.

Al finalizar la jornada y presentados más de 200 trabajos, un tribunal compuesto por profesores de la carrera, eligió las mejores campañas, y APADIM como futuro cliente, expuso su opinión acerca de los trabajos, analizando si las llevase a cabo y rescatando sobre todo el tratamiento dado a la temática.

La idea de participar del concurso y trabajar junto a jóvenes creativos, intercambiando información y saberes, es importante para la difusión y circulación de ideas acerca de la discapacidad en la comunidad. Diseñar modalidades de trabajo integradas, en donde se pongan de manifiesto nuevas modalidades de abordaje, la puesta en común de ideas y conocimientos, son momentos de aprendizaje y de lecciones aprendidas.

El tribunal selecciona las mejores publicidades

lunes, noviembre 06, 2006

El viernes 27 de octubre se llevó a cabo en el CPC Villa Libertador la 12° edición del “Expojoven” evento que anualmente es organizado por los jóvenes que participan en los programas de CECOPAL. La finalidad de estas jornadas es crear un espacio de encuentro para jóvenes de sectores populares que trabajan en diferentes actividades formativas, educativas y recreativas. De esta manera, cada año diferentes instituciones y escuelas se convocan en las instalaciones del CPC y exponen a través de afiches y stands las actividades y objetivos de cada organización, realizan debates sobre diferentes temáticas, realizan actividades artísticas, etc. En cada edición se suman más actividades culturales renovándose las propuestas y el diálogo entre los jóvenes. Es el caso de APADIM, que en esta edición se sumó al evento instalando un stand en la explanada del CPC con productos elaborados por los operarios del Taller de Diseño Gráfico y los alumnos de la orientación en Alimentación y Diseño Gráfico de la Escuela de Formación Integral y Capacitación Laboral. Además, como actividad artística - cultural los alumnos la Escuela de Capacitación Laboral presentaron la obra de Teatro “La Soga”. En estos espacios de participación y de encuentro los jóvenes afianzan saberes, promueven valores y trabajan creativamente desde su realidad, desde el lugar donde se desenvuelven cotidianamente.



"La Esquina" es el programa de Radio Sur que se instaló
en la planta alta del CPC.



El público atento llena el auditorio.


Los sentidos en movimiento..

La interpretación comprometida de los actores




Un escenario de intrigas

El miedo ata, el amor libera, la libertad une....La Soga.
En la explanada del CPC Villa Libertador expusimos nuestros trabajos..



El cartel de la EXPOJOVEN que nos invita otro año mas a participar..



Visitantes y compradores en nuestro stand..


En la entrada del CPC un cartel alusivo a la jornada.

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