miércoles, septiembre 10, 2008

Cuando estudiaba el Profesorado de Educación Física permanentemente se nos hacia hincapié acerca del valor que poseía una acción o jugada dentro de la situación real de dicho juego. Nos formaron para que cuando enseñáramos deportes, respetando las edades y tiempos de aprendizaje, fuéramos paulatinamente introduciendo al jugador en situaciones similares a las del juego en la realidad. Teníamos que apelar a la creatividad para proponer actividades que simularan al juego real. Actividades de inicio que llevaran al alumno o aprendiz de un deporte a conocer y exponerse a situaciones que aparecerían en el juego mismo.
Inicio este articulo con este recuerdo para poder introducir al lector en la reflexión que paso a desarrollar:
El martes 26 de agosto participamos en una de las fechas previstas dentro del Encuentro de Fútbol de la Agencia Córdoba Deportes para persona con discapacidad. En dicha jornada reinó un calor excepcional en el que la temperatura, durante los partidos, ascendió a los 35º, perdimos los dos partidos y volvimos agotados Apadim. Mas allá de los resultados, que no es de mi interés justificar, pude como espectadora gozar del desarrollo del juego por que sorprendida se presentaron respuestas, conductas, acciones que me causaron sorpresa y grata satisfacción.
Me refiero a que desde el lugar en el que me situé pude disfrutar de un juego que generó en cada uno de los jugadores de Apadim respuesta que nunca antes habían aparecido durante la práctica diaria en la Institución. Cuando empezó el partido observé a los chicos que conocía interactuando con su entrenador y jugando de la manera habitual. Lo que aparecía durante las prácticas o entrenamientos, nada nuevo. A medida que pasaban los minutos, cuando jugaban, atacaban, se defendían, cuando el árbitro le marcaba las faltas, cuando nos hacían goles (un juego real), completamente asombrada empezaron a aparecer conductas impensadas ( que ahora creo que estuvieron siempre y que no se por que motivo no han salido a la luz o afloran muy pocas veces en el ámbito de la Educación Física especial) por ejemplo, que los jugadores siguiendo las indicaciones del profesor o a veces por propia cuenta buscaban organizarse, insistían en buscar modos diferentes para llegar al gol, se movilizaban tras el balón mas de lo que usualmente lo hacían, se enojaban con el compañero cuando no daba pase o cuando lo daba mal, o cuando perdían la pelota por no dar pase, mostraban cara de preocupación ante la goleada, cada vez mas corrían a cuidar el arco, en definitiva, aparecieron cosas que hace cualquier persona en estas circunstancias y lo mas doloroso es que eso me sorprendió y también a algunas mamás que nos acompañaron.
Digo doloroso por que caí en la cuenta que muchos de los que trabajamos con la discapacidad nos pasamos horas planteando objetivos normalizadores, integradores, etc., y que en la práctica trabajamos habilidades, desarrollo de pensamiento, técnicas; muchas veces olvidando que si todo lo aprendido no es situado en contextos reales que expongan al alumno o jugador a problemas reales, les estamos quitando la posibilidad de poder experimentar situaciones que le permitan descubrir y desarrollar la amplia gama de respuestas que posee y es capaz de dar ante situaciones problema.
Es mi intención compartir con los lectores esta mirada, que al menos hoy a mi me sirve para saber como debo seguir haciendo las cosas, y en algunos caso, como debo empezar a hacerlas.
¡SIGAMOS PARTICIPANDO, NO PERDAMOS LAS OPORTUNIDADES QUE NOS DAN LAS OPORTUNIDADES ¡
Entrenamientos todos los miércoles de 16.00hs. a 17.30 hs. Los esperamos!!!
Autor: Prof. de Educación Física- María Morales.


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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