Enero de 2009 trajo hambre a los chicos.

Los módulos alimentarios que reciben cuando cierra el Paicor no alcanzan. Bajó el precio del cartón y escasean las changas.En enero, se siente más el hambre entre los chicos que menos tienen. Es que todos los años cierran los colegios provinciales en vacaciones y con ello los comedores escolares, pero además 2009 vino con una baja en los ingresos ya de por sí magros en las familias con más necesidades.

El Paicor (Programa de Asistencia Integral de Córdoba) –que tiene 1.970 comedores en el interior y 640 en la Capital– cuando terminan las clases y se cierran los colegios, entrega a cada niño beneficiario –que en la provincia son 200 mil– un módulo alimentario para todo el receso.
Según el titular del Paicor, Gustavo Palomeque, el bolsón está controlado e ideado por nutricionistas y es suficiente para todas las vacaciones. "El Paicor es un programa de apoyo escolar que funciona mientras funciona la escuela. Más allá de eso, el Gobierno realiza un apoyo nutricional a los beneficiarios. Todas las familias reciben módulos alimentarios", expresó Palomeque.
El problema es que esos módulos ingresan a las familias y, como en este enero sufren una merma en los recursos económicos, los alimentos no alcanzan. Y los chicos, pasan más hambre. "Lamentablemente, se usa para todos porque hay familias que no tienen otra entrada que esa", cuenta Susana, encargada del comedor parroquial Nuestra Señora de los Ángeles de Villa Siburu.
Según un relevamiento de este diario, al fenómeno lo detectan comedores y guarderías comunitarios de los barrios carenciados, que comenzaron a notar este enero que más gente se acerca a pedir un plato de comida.
"Hay chicos deambulando con hambre al mediodía: cirujean, se acercan a la guardería a pedir si queda algo. Además, vinieron más familias a inscribirse para ver si entran al cupo del comedor", cuenta desde barrio Parque República Laura Saba de la Asociación Trigo y Miel, que tiene una guardería a la mañana y a la tarde una "proveeduría social", que entrega 340 raciones de comida para que las familias cocinen y cenen en su hogar.
La guardería Cielito del Sur, de Argüello, no cerró en enero, así que a los 60 niños de 0 a 5 años no les faltan el desayuno y el almuerzo. Sin embargo, María Bazán, la encargada, nota que los hermanos más grandes están con necesidades. "Las madres nos piden que incorporemos a sus hijos más grandes porque realmente no tienen para darles de comer, pero no podemos recibir a más chicos", cuenta la mujer.
Sin ingresos. En enero escasean las changas que se hacen en hogares de mayor poder adquisitivo como trabajos de jardinería, pileta, albañilería, trabajo doméstico por horas porque los patrones están de vacaciones.
Pero además, la desaceleración de la actividad económica repercute con fuerza en estos sectores. Según publicó este diario el 12 de enero, las plantas de reciclado pagan entre 20 y 35 centavos el kilo de cartón, la mitad de lo que abonaban tres meses atrás. Y las familias de los al menos dos mil cartoneros de Córdoba lo sienten. Y la construcción, importante fuente laboral de los últimos años, está estancada desde octubre de 2008.
"La situación es terrible. Mermaron las changas, bajó el empleo doméstico y los carreros están desesperados por el precio del cartón. Además, cerraron varias obras. Las familias tienen menos ingresos y hay más gente sin trabajo. Todos los días hay chicos nuevos que quieren comer acá. Yo pichuleo, estiro lo que hay pero no alcanza", cuenta Olga, a cargo de la guardería Manitos Sucias, de barrio San Roque, que a la noche funciona de comedor.

Para ayudar
Manitos Sucias (0351) 466-0104, Trigo y Miel (0351) 485-2339, Cielito del Sur (0351) 153-687018, La Botellita (0351) 152-741688.

Fuente: La Voz del Interior.

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