Confuso episodio con niño discapacitado.

No permitían el paso a una tienda a un nene de 4 años, a menos que dejara su silla especial.
Jesús María. La madre de un niño de 4 años con discapacidad motriz, Marianela Curbelo, hizo pública la denuncia de que en un negocio ubicado sobre una de las calles más céntricas de esta ciudad no la dejaron ingresar cuando intentaba ir de compras con su hijo en una silla especial. El entredicho comenzó el jueves de la semana pasada entre la madre del pequeño y uno de los empleados de la tienda La Batalla, que le dijo a la mujer que no podía ingresar con la silla porque a ellos se les complicaba el control de ese tipo de coche dentro del negocio.
Una de las encargadas añadió que eran órdenes de los propietarios y reiteró que no podían ingresar. La conversación fue subiendo de tono y mucha gente que estaba en el local en ese momento se solidarizó con la mujer. Fueron muchas las voces que señalaron que había que instalar el problema en los medios de comunicación.
“Mi hijo tiene discapacidad motriz pero neurológicamente está muy bien, aunque ahora está bajo en tratamiento y no quiere salir a ningún lado porque dice que su silla ‘molesta’”, relató la mujer sobre lo que sucedió después del evento. “Lo que nos toca vivir a diario –añadió la madre– es muy difícil. Quiero que se den cuenta de que estamos en 2009, que la época en que se escondía a los discapacitados ya pasó, y sólo pido a la gente que está al frente de este tipo de emprendimientos que tenga dos dedos de frente, que tenga criterio, que tenga consideración”.
El propietario del negocio, Juan José Cánovas, negó que se haya tratado de un caso de discriminación y señaló que se trató de un malentendido, tanto que fueron hasta el domicilio de la familia a ofrecer una disculpa. “A mi negocio viene gente todo el día y de todos lados y jamás he tenido un problema como este. No discrimino y mucho menos discriminaría a mis clientes que son los que me dan el sustento diario”, indicó Cánovas.
El propietario dijo que, seguramente, el hecho no hubiese ocurrido si él hubiese estado en el local y atribuyó el entredicho a la impericia de su empleado para manejar la situación.

Fuente: La Voz del Interior.

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