Una jornada para que los chicos vuelvan a comer en sus casas.

Mañana, especialistas se reúnen en Córdoba por la desnutrición y la obesidad infantiles.
Pediatras y sanitaristas coinciden en que las miradas se concentran en la desnutrición infantil, siendo que el sobrepeso y la malnutrición están arrojando peores índices y consecuencias.
Para mejorar las tres cosas, los especialistas coinciden en una receta (aunque no exclusivamente en ella): que los chicos vuelvan a comer en sus casas.
Este panorama, y la enorme importancia de la alimentación en la salud, impulsan el encuentro académico y gratuito a realizarse mañana en la Legislatura cordobesa.
“La tendencia (mundial) a la gordura arrancó entre 1960 y 1980. Ninguna enfermedad crónica no transmisible ha progresado con tanta rapidez, y generalmente empieza en la niñez”, alerta la doctora Liliana Romero.
Los registros ya nos ubican en el “podio” del Primer Mundo: tres de cada 10 niños y adultos argentinos están excedidos de peso. Según los especialistas, la paradoja obedece a que la comida se relaciona más con los hábitos, que con el nivel de ingresos. “No es casual que haya gorditos y anémicos en los hogares pobres como en los medios y altos. Y que incluso sea más visible o preocupante en los primeros”, especifica Romero.
Al problema también hay que prevenirlo o revertirlo a temprana edad. “Un adolescente gordo tiene un 80 por ciento de posibilidades de convertirse en un adulto obeso, con predisposición a diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas que pueden reducir hasta en 10 años la esperanza de vida”, continúa la médica. Y advierte a los padres que “ya ni podemos confiarnos en el estirón de la pubertad”.
Uno de los participantes centrales del evento de mañana será la nutricionista Elvira Calvo, quien hace tres años participó activamente en la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud. Este sondeo arrojó datos alarmantes acerca de falta de hierro y calcio, y exceso de azúcares, en la media infantil y juvenil.
Otro invitado especial a la Jornada, el pediatra neuquino Julio Arce, resalta la incidencia de “la publicidad, y la limitación económica que origina la desocupación”. A consecuencia de ello, la población más humilde y en riesgo fue abandonando las prácticas que aseguran la autonomía alimenticia. “En lugar de tener gallinero y huerta, y de comer frutas y verduras de estación, hoy reciben un bolsón o subsidio, o mandan a sus hijos a comer en el colegio”, ejemplifica.

Fuente: La Voz del Interior.

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