22 de abril: Día de “La pachamama”.

Las formas culturales y configuraciones que se representan en los contextos en los cuales nos relacionamos, no pueden dejar de ser vistos, como espacios de intercambio, y de riqueza, en donde el hombre va reproduciendo ciertos categorías y representaciones en la cotidianidad de su vivir en el mundo.

Decir esto, implica reconocer que las formas de nombrar o de interpelar un hecho fáctico, adquiere diferentes magnitudes de acuerdo a la carga semántica inscripta en nuestro decir, en nuestra lingüística, como uno de los principales modos de comunicación occidental.

Si sabemos el poder de la semántica y el poder de este en el mundo social y comunicacional en si, entenderemos que quizás no sea lo mismo decir: “reivindicación que conmemoración”, decir “día de la pachamama que día de la tierra”; hablar de “conciencia ambiental y armonía con la madre tierra” que decir “seminarios de impacto y problemáticas ambientales”.

Que hablamos, como lo hablamos y desde que lugar lo hablamos, no es algo indistinto, es justamente como nos vinculamos, como entendemos la problemática en si y como nos conduciremos a transformarla.

Allá a lo lejos y hace tiempo…

Un 22 de abril de 1970 a instancias de un senador norteamericano Gaylord Nelson, se instaura esta fecha como el Día de la Tierra. Esta reivindicación era una forma de acentuar la importancia de la conservación de los recursos naturales del mundo. Temática que con el correr del tiempo se ha convertido en un importante “acontecimiento educativo e informativo” y, desde 1990, es una celebración global del medio ambiente. La celebración incluye que, año tras año, diferentes grupos y organizaciones ecologistas difundan los problemas medioambientales del planeta y realizar campañas para su protección.

De esta manera, en todos los rincones del mundo con diferentes lemas o tópicos, se difunden propuestas para conmemorar este día: desde seminarios, charlas y debates con expertos en el tema hasta festivales que promueven el cuidado ambiental. La idea es configurar espacios educativos y sociales en donde, niñ@s, jóvenes y adultos, tomen conozcan y realicen tareas y/o actividades de diversa índole para ponerse en contacto con la temática ambiental.

Acá cerca, hace tiempo y ahora también...

Este día, se ha instaurado en las agendas de organizaciones, instituciones y organismos que trabajan en pos de promover que la sociedad conozca los impactos, las causas y consecuencias de un medio ambiente en problemas.

Los discursos actuales plantean con estudios e investigaciones la difusión de datos en los que se exponen, índices, cifras e impactos, reflejando las consecuencias del accionar y abuso irracional del hombre, y las transformaciones generadas en la naturaleza.

Instituida la problemática en el ámbito social, debemos pensar que si bien la temática hoy ha adquirido la mirada de gobiernos y se ha instalado, los atropellos sobre la tierra distan de ser recientes y que hay formas diferentes en donde el cuidado, la conservación con una convivencia con la tierra es posible y son alternativas a la lógica occidental y a los niveles de consumo de los países del primer mundo. Esta alternativa es autentica y milenaria y es parte del legado cultural de las culturas originarias y su amor a la tierra, como parte de ella y valoración de la misma como insumo y ámbito de vida.

Es en este sentido y en este ámbito de reivindicación propuesto, desde donde queremos compartir la importancia de este día, entendiendo la necesidad de reconocer y proponer una cosmovisión diferente a la lógica instaurada, de uso y abuso de la tierra, causa directa de las transformaciones y problemáticas que hoy nuestra tierra padece; por una cosmovisión integral, humana e inclusiva con la naturaleza.

Una lectura en la cual somos participes de los cambios, como parte de la naturaleza, una lógica que escape a la cultura occidental de ser dueño de la tierra, sino ser parte de la misma. Una cosmovisión que rescate la mirada andina, que proponga otra mirada desde otra lógica y que pueda complementar nuestra mirada.

Sin duda lo que esta sucediendo en Bolivia, es una oportunidad para poder acompañar esta lógica y estos procesos de cambio, desde una visión Latinoamérica de compartir esta cosmovisión y trabajar, siendo los cambios de nuestra madre tierra lo que hoy se esta discutiendo en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra convocada por el presidente boliviano Evo Morales.

Un encuentro que en oposición a la lógica capitalista de los países participantes de la cumbre de la ONU celebrada en Copenhague, buscará respuestas a la crisis del cambio climático en las propuestas de los pueblos indígenas, las organizaciones sociales y los activistas en la defensa del medio ambiente.

La cosmovisión andina asume la diversidad como una riqueza y como un derecho exigible, lo pluricultural y multicultural, como ámbitos sagrados de relación de respeto intercultural que exigen consenso y equilibrio, con la naturaleza. Se trata de sustituir una interculturalidad asimétrica, dominadora, una forma de relación con la naturaleza, por una interculturalidad de consentimientos mutuos y prioridades consensuadas.

Nuestra Pachamama.

Hablar del Día de la pachamama es recuperar lo originario y lo ancestral, desde el amor, cuidado y convivencia armónica, es hablar de respeto y de reconocimiento por identificación y pertenencia a nuestro suelo, es hablar de que todos somos seres interdependientes en la naturaleza y que reconocemos toda forma de vida independientemente de su utilidad, es hablar de ser parte y no dueños, hablar de vida, de biodiversidad.

Es por esto que hoy decimos que es el día de La Pachamama, de nuestra madre- tierra, con el respeto a las formas de convivencia ancestrales y a la biodiversidad como forma de vida saludable, equilibrada y digna.


Josefina Blanco Pool

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