miércoles, octubre 31, 2012


En estos días, quizás por la oportunidad de las discusiones y movilizaciones en torno a la resoluciones 1200/12 y 1310/12 de la Superintendencia de Servicios de Salud y la Resolución 1685/12 del Ministerio de Salud (esta última actualiza desde octubre aumentos en los aranceles para el sistema de Prestaciones Básicas de las personas con discapacidad), se ve renovada la discusión entre las ideas de la educación especial, las inclusiones en escuelas comunes y las políticas de las organizaciones en torno a los procesos de formación e inclusión.

Sin embargo, en este marco poco puede verse de debate real y constructivo(1), por el contrario se sienten voces que agreden y ofenden a instituciones, familias, personas con discapacidad y profesionales que elegimos por vocación y profesión trabajar en esta área. Y cuando se niega el proyecto del otro se niega también el derecho a elegir a la persona y a su familia.
En este contexto se encuentran ideas descalificadoras, siguiendo esa vieja escuela que este bendito país se encargó de mantener vigente. “Sólo mi idea vale”, blanco o negro, este partido y no otro, Boca / River, sólo para pensar algunos ejemplos. Si pertenezco a un grupo ofendo, ninguneo al otro. Lo que me contradice en mis ideas debo atacarlas y descartarlas para todos.
"Las escuelas especiales en su larga trayectoria han modificado sus planes y proyectos para dar respuesta a cada persona que entra sin esperar que un certificado de discapacidad le diga cuál es la prestación que debe tener cada sujeto por su porcentaje que allí se consigna. No los organiza por clases sociales, ni por posibilidades económicas, por sectores de proveniencia y menos por el arancel que fija la Ley de Prestaciones Básicas."
Se etiqueta de “escuelas segregadoras” a aquellas escuelas que pertenecen a la modalidad especial. Desde qué lugar se puede ubicar ese calificativo sino es desde la más profunda falta de respeto y desconocimiento. Las escuelas especiales en su larga trayectoria han modificado sus planes y proyectos para dar respuesta a cada persona que entra sin esperar que un certificado de discapacidad le diga cuál es la prestación que debe tener cada sujeto por su porcentaje que allí se consigna. No los organiza por clases sociales, ni por posibilidades económicas, por sectores de proveniencia y menos por el arancel que fija la Ley de Prestaciones Básicas.
Los planes de estudio que se planifican están en relación con los niveles educativos que la persona debe transitar en su recorrido escolar, certificando al final de cada período los conocimientos adquiridos.

Se dice livianamente “escuelas segregadoras” a las mismas que trabajan con proyectos de integración escolar que velan por el pleno desarrollo de niños dentro de las aulas de las colegios comunes y que desarrollan estrategias de detección y promoción de niños (compañeros del alumno integrado) que presentan dificultades de aprendizaje. De no ser por los profesionales que eligen trabajar en la modalidad especial muchos de esos niños terminarían con certificados de discapacidad y luego ingresados en programas de integración cuando nunca deberían haber salido del sistema. O que en la etapa de la juventud genera programas de integración laboral, centrados en la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, para que desde la IGUALDAD, y no desde el cupo, puedan acceder a una primera experiencia de empleo y luego efectivizarla.
La educación inclusiva debería significar que cada niñ@, adolescente y joven pueda acceder a una escuela que los respete por su condición de persona, que le brinde el mayor abanico posible de contenidos y experiencias para que pueda él mismo hacer valer su voz y por ende sus derechos.
"Se dice livianamente “escuelas segregadoras” a las mismas que trabajan con proyectos de integración escolar que velan por el pleno desarrollo de niños dentro de las aulas de las colegios comunes y que desarrollan estrategias de detección y promoción de niños (compañeros del alumno integrado) que presentan dificultades de aprendizaje"
Deberemos aprender a mirar como sociedad más allá de la punta de nuestros propios zapatos apostando a que CADA PERSONA tenga un proyecto de vida más allá de las disputas políticas y económicas que hoy están en juego. Y en ese aprendizaje el respeto por la diversidad debería ser prioritario.

Lic. Ester Frola
Directora de la Escuela de Formación Integral
y Capacitación Laboral
APADIM Córdoba 

(1) Particularmente, las opiniones vertidas en este artículo refieren a publicaciones divulgadas en redes sociales como la que reproducimos a continuación:
"Particularmente No quiero boicotear ninguna iniciativa, pero si llamarnos TODOS los que estamos vinculados a los Derechos de las personas con discapacidad, a que REFLEXIONEMOS SERIAMENTE. Los Derechos de las PcD no "nacieron" con la Convención. Hace más de 20 años que muchos venimos luchando por ellos. En estos años se han visto MUY POCOS ESFUERZOS por "reconvertir" muchas servicios y prestaciones SEGREGADOS en verdaderas iniciativas y apoyos para la INCLUSIÓN, muy especialmente en lo que hace a las personas con discapacidad intelectual. Nadie es ajeno a esta situación, y las familias y organizaciones de la sociedad civil, tenemos una enorme RESPONSABILIDAD para que esto cambie.  Si estás de acuerdo, COMPÁRTELO!!!! Luis Bulit Goñi."


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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