martes, diciembre 10, 2013

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) se pronunció hoy por la inclusión en el empleo de las personas con discapacidad, al conmemorarse el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
El organismo laboral tripartito sostuvo que muchas personas con discapacidad "no gozan del derecho a la dignidad del trabajo" y, su exclusión, entraña "un costo económico de entre tres y siete por ciento del Producto Bruto Interno (PBI)", aseguró hoy el director general de la organización mundial, Guy Ryder.
El funcionario de origen británico y exsindicalista añadió hoy en Ginebra que se requiere romper "las barreras y abrir las puertas del mundo del trabajo para las personas con discapacidad".

"El lema de este año del Día Internacional de las Personas con Discapacidad describe de forma clara el reto común: estamos llamados a derribar las barreras y abrir las puertas para lograr una sociedad sin exclusiones", señaló Ryder en su discurso.
También subrayó que al menos mil millones de personas en todo el mundo presentan algún tipo de discapacidad y, de ellas, 785 millones están en edad de trabajar, por lo que constituyen "una reserva amplia y diversa de talentos y, sin embargo, a muchas se les niega el derecho a la dignidad del trabajo".
Ryder puntualizó que su exclusión del empleo y la marginación de la sociedad entraña un costo económico que supone una enorme pérdida de potencial para la persona, la comunidad y la sociedad.

"La situación de las mujeres y hombres con discapacidad en el mercado laboral es motivo de preocupación. Tienen muchas menos posibilidades de acceder al empleo que las no discapacitadas y, cuando lo logran, suelen ser mal remuneradas, con escasas perspectivas de carrera y en condiciones precarias", aseveró.
También dijo que es alarmante que tengan muchas más probabilidades de quedarse afuera del mercado de trabajo al no procurar empleo de forma activa y, a menudo, el desaliento es uno de los principales factores que conducen a esa situación.
La discriminación múltiple y la situación de desventaja de las mujeres, los pueblos indígenas, los migrantes y las personas con ciertos tipos de discapacidad suelen aumentar los obstáculos que afrontan estos segmentos de la población, añadió el funcionario.

La OIT promueve el trabajo decente y productivo para todos, inclusive para las personas con discapacidad, y la experiencia demuestra que pueden desempeñar las mismas tareas que otros.
Para tener las mismas oportunidades, deben acceder a programas de desarrollo de las competencias profesionales y de la capacidad empresarial, a servicios de desarrollo empresarial y al crédito.
Las puertas de las empresas y de los lugares de trabajo deben también permanecer abiertas para esas personas, añadió.

Ryder explicó que por la combinación de esas medidas, las personas con discapacidad que procuran empleo podrán competir con éxito en la búsqueda de trabajo decente y, los empresarios, crear empresas viables y sostenibles, por lo que la OIT se propone integrar los temas de discapacidad en todas las esferas.
"Ello implica desde la promoción de las normas internacionales del trabajo, en particular el Convenio 111 sobre discriminación (empleo y ocupación) de 1958 y el 159 sobre la readaptación profesional y el empleo (personas inválidas), de 1983, hasta las actividades relacionadas con el desarrollo de conocimientos y la investigación y de sensibilización y cooperación técnica", afirmó.

Ryder añadió que promover las oportunidades de las personas con discapacidad es parte de la iniciativa de integración.
El sector privado tiene una importante función, como se demostró en la Red Mundial de Empresas y Discapacidad de la OIT, que reúne a multinacionales, organizaciones de empleadores, redes de compañías nacionales y entidades de personas con discapacidad.
Esa Red está logrando que las empresas comprendan el interés estratégico de integrar a las mujeres y los hombres con discapacidad como factor coadyuvante del éxito de la compañía.

El marco para el desarrollo después de 2015 debe incluir de forma explícita a las mujeres y hombres con discapacidad.

Las medidas específicas deberían plasmar los compromisos contraídos por los Estados al ratificar las normas internacionales del trabajo y la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad.
Las consultas con representantes de los empleadores, de los trabajadores y de la sociedad civil serán indispensables para que las políticas sean pertinentes y logren sus objetivos.

"El trabajo decente es un poderoso instrumento de integración. Cada uno tiene una función para lograr el objetivo", concluyó.

Fuente: terra Noticias  /  hfnoticias.com.ar


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