lunes, junio 29, 2015

El sábado 27 de junio en la sede de APADIM, se dio inicio al curso de Inclusión Educativa: el valor social de la diversidad, propuesta de formación que es una apuesta institucional de concretar espacios académicos para junto a docentes y profesionales del área de los tres niveles educativos brindar y compartir herramientas que permitan comprender los procesos en Inclusión Educativa de niños y jóvenes.
“En un contexto de tensión sobre la modalidad especial o común, la propuesta transversal que debe ser eje en las escuelas, es que los jóvenes con discapacidad intelectual adquieran los conocimientos pertinentes para poder leer y escribir, más allá de la escuela que elijan transitar”, sostenía el Dr. Antonio Mitre invitado a compartir algunas palabras como padre, médico e integrante de la comisión directiva de APADIM.
En este sentido afirmaba, que el desafío de la escuela especial frente a los nuevos paradigmas es constituirse como “un espacio pedagógico y de valor educativo en donde niños, adolescentes y jóvenes con discapacidad intelectual van a estudiar y aprender, a empoderarse de la mayor cantidad de conocimientos que puedan multiplicar sus opciones para lograr integrarse en la sociedad de manera plena, digna y sin menoscabos”.
Como espacio propenso al debate y a la discusión, la jornada comenzó con la disertación de la Lic. Noelia Gaytán quién propuso realizar un recorrido histórico de la discapacidad como un constructo social que ha ido modificando sus definiciones y representaciones por la fuerza de los cambios de las propias personas, instituciones y organizaciones de estos colectivos a la luz de modificaciones en resoluciones, leyes y convenciones en discapacidad.
Desde este contexto, la licenciada comentaba que a partir del modelo social y la convención internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, la persona adquiere nuevas formas de participar en la sociedad, nuevas representaciones y espacios que repercuten en el ámbito social, cultural, familiar y educativo.
Estas modificaciones interpelan las prácticas profesionales y educativas en los procesos de inclusión escolar y al interior de los equipos interdisciplinarios que trabajan en conjunto para propiciar la inclusión.
En este sentido, susciten en el entramado social y en el ámbito educativo tensiones y contradicciones entre las resoluciones provinciales y las convenciones internacionales que repercuten en el trabajo inclusivo de los equipos, en las familias y en los niños y jóvenes que transitan estas propuestas educativas.
Desde lo legal se plantea la necesidad de respetar un parámetro de edad cronológica para la inclusión educativa, desconociendo los procesos individuales de cada joven, sus trayectos educativos con lo que implica la diversidad de la persona en sus tiempos educativos reales.
Situaciones que susciten en el ámbito educativo, con ejemplos y situaciones que los participantes reconocían en su escuelas, desde la mirada de proponer como docente del aula estos espacios inclusivos, pero destacando la falta de herramientas muchas veces de cómo  solucionar estas cuestiones puntuales, ser facilitadores en la construcción de este proceso inclusivo, y poder transitar estas disposiciones legales de manera de no obstaculizar los procesos reales de cada niño y joven.
La heterogeneidad de las aulas permiten pensar en la diversidad  de los que participan del proceso educativo, niñ@s,, jóvenes y adolescentes que junto a docentes y profesores se encuentran en el acto cotidiano del encuentro participativo para adquirir conocimientos y saberes pertinentes.
Si proponemos pensar la diversidad como enriquecedora de miradas y proyectos de vida al interior de las aulas, entenderemos que la inclusión escolar para muchos niñ@s y adolescentes es posible teniendo en cuenta determinadas singularidades, necesidades y contextos sociales para que esta inclusión sea real, no ficticia ni inventada.
En este sentido debemos pensar estrategias de apoyo que permitan transiciones educativas integrales de personas con necesidades educativas derivadas de la discapacidad, como comentaba la Lic. Agüero, conocer  las características, diferencias y similitudes del autismo y el asperger, nos permiten tener una aproximación a  las situaciones de  niños y jóvenes que transitan estos síntomas, pero no desde la normalización o homogenización de la patología, sino el poder comprender, tener información para entender como este es uno de los factores que pueden en conjunto con otras causas, propiciar que sucedan determinadas situaciones áulicas, que en algunos casos al desconocer esto, son catalogados de “niños inquietos”, “niños atrevidos  o agresivos”.
Es decir, el conocer estas características generales que pueden presentarse no están pensadas para clasificar y definir a la persona en su integridad, sino deben permitir comprender determinadas acciones o situaciones, configurando estrategias creativas y superadoras de esta limitación, que sólo puede ser abordadas desde la singularidad de cada niño, de cada familia y del contexto particular de ese niño en su diversidad.
Las necesidades y posibilidades específicas de cada niño deben ser prioritarias a la hora de generar estrategias, herramientas y métodos para generar procesos de inclusión escolar integrales, esto solo es posible con la construcción de configuraciones de apoyo singulares, en donde la especificidad sea la posibilidad de trabajar sobre modos de acceso al contenido pedagógico y en algunos otros la adecuación curricular, pero no el recorte y el vaciamiento de contenido.
Las profesionales destacaron la importancia del rol del docente en el aula, como la persona que posibilita y realiza el proceso inclusivo, en tanto que el equipo inclusivo de profesionales es el dispositivo de acompañamiento y apoyo tanto del niño incluido como de la docente en el aula.
Este trabajo articulado deber ser pensado como estrategias pedagógicas que en conjunto, con miradas singulares desde sus funciones y roles dentro del sistema educativo y en el aula, propicien miradas inclusivas y de pertenencia grupal del niño o joven.
Un primer encuentro en donde las inquietudes, situaciones áulicas de conflicto, casos personales, fueron generando nuevas preguntas y repreguntas sobre nuestro modo de comprender el encuentro aúlico, un lugar en donde la construcción de saberes y conocimientos es siempre dialéctica y las formas de aprendizajes deben tener en cuenta las singularidades de las personas que transitan el camino de la educación.
Un espacio pensado  para construir y debatir la inclusión educativa de las personas con necesidades educativas específicas derivadas de la discapacidad, teniendo en cuenta que las condiciones legales, institucionales y curriculares garantizan el pleno ejercicio del derecho a la educación y posibilitan asegurar trayectorias escolares integrales.

El sábado 27 de junio en la sede de APADIM, se dio inicio al curso de Inclusión Educativa: el valor social de la...
Posted by Apadim Córdoba on Lunes, 29 de junio de 2015



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