viernes, julio 10, 2015

Se trata de jornadas que buscan mejorar la relación entre conductores del sistema de transporte urbano y personas con algún tipo de movilidad limitada. El viernes pasado se realizó el primer encuentro, del que participaron 40 choferes que aprendieron conocimientos básicos para tratar a pasajeros en silla de ruedas y ceguera.
Se tratan de jornadas que buscan mejorar el trato de tales conductores hacia las personas con discapacidad, eliminando las barreras arquitectónicas y culturales que existen por desconocimiento y falta de información.
La actividad es desarrollada por la Secretaría de Coordinación General a cargo de Irma Pacayut, a través de la Subsecretaría de Políticas Sociales y la Dirección General de Coordinación de Políticas para Personas con Discapacidad.
El primer encuentro se realizó el viernes pasado y participaron unos 40 choferes de distintas líneas y donde se habló sobre el Certificado Único de Discapacidad y las tarjetas de pases libres que permiten que las personas con capacidades especiales no abonen el boleto.
Durante la jornada se les aconsejó a los conductores que no deben hacer bajar de la unidad a aquellos pasajeros que tengan el carnet vencido, sino que se les expliquen que deben renovarlo acercándose a las oficinas de Tarjebus, donde les indicarán cuáles son los pasos a seguir.
También se destacó que una persona con discapacidad puede subir y bajar de la unidad en cualquier calle (no necesariamente en una parada), y se informó que los asientos de adelante son los que deben usar las mismas, para agilizar el movimiento y evitar cualquier posible accidente. Además se aclaró que no existe un número límite de personas que pueden subir a un colectivo.
Los choferes también adquirieron conocimientos sobre cuáles son las señas adecuadas para dialogar con personas sordas y/o hipoacúsicas ante eventuales casos de emergencia. En cuanto al trato y los conocimientos que se deben manejar para con quienes tienen cegueras permanentes, los conductores aprendieron que los bastones de color blanco son utilizados por personas ciegas, y los de color verde los usan las personas de baja visión.
Asimismo demostraron, mediante una breve caminata, cuál es el movimiento del bastón y la forma adecuada en la que se debe acompañar a un ciego o disminuido visual: siempre el guía va un paso adelante, y se lo toma del antebrazo por encima del codo.
La parte práctica consistió en vendar los ojos de algunos voluntarios, y darles un bastón para que suban al colectivo. Luego hicieron el mismo ejercicio pero subidos a una silla de ruedas. Así se logró que, por un momento, resuelvan esa inquietud desde el lugar de los que no pueden ver o caminar.
Fuente: El Litoral


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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