jueves, enero 21, 2016

 Un chico de 17 años se convirtió en el primer guardavidas con Síndrome de Down de Argentina. Se trata de Gastón Spotti Cajal, un joven que practica natación desde muy pequeño y que este año completó el curso de guardavidas Junior. Trabaja como socorrista junto a su entrenador y el año próximo planea hacer un curso de socorrismo en aguas abiertas.
Fuente: Construir TV.
Por Cecilia González 
 “A Gastón lo conozco desde hace muchos años… en su último cumpleaños lo llamé para saludarlo y de golpe me dí cuenta que ya tenía diecisiete años, y que ya podía hacer el curso de guardavidas junior”, recuerda hoy Horacio Castillo, guardavidas y entrenador del joven: “se prendió enseguida. Durante ocho meses vino a las clases y aprendimos muchas cosas juntos. Él es un chico que entiende todo y cumple todo el protocolo del guardavidas: desde parar el motor de la pileta, destapar el filtro, hasta tirarse al agua a socorrer a una persona. Es socorrista junior porque es menor, pero este año va a hacer el curso de socorrismo en aguas abiertas”,relató Castillo al diario Clarín.
La historia de Gastón es un ejemplo de trabajo y constancia personal y familiar. Y es que su mamá, Verónica Cajal, una profesora de educación física que luchó para que su hijo desarrollara aptitudes que favorecieran su inclusión en la sociedad y su desarrollo personal, siempre tuvo en claro la importancia del acompañamiento familiar: “A Gastón le encanta la natación, toda su vida nadó, desde chiquito fue muy estimulado en lo motriz y lo social. Como dice Horacio, la tarea de la familia es fundamental para lo que puedan lograr después en la vida”, relató la mujer a los medios locales.
Imagen en la pileta de Gastón junto a su entrenador.  Fotografia: Daniel Cáceres/ Clarín
Imagen en la pileta de Gastón junto a su entrenador.
Fotografia: Daniel Cáceres/ Clarín
Gastón es el menor de cinco hermanxs, quienes desde chicxs aprendieron a no temerle al agua gracias a su mamá, “siempre preferí enseñarles a nadar antes que poner rejas en la pileta”, cuenta, al tiempo que destaca cómo logró sobreponerse a los prejuicios sociales en torno a la capacidad de Gastón para aprender: “antes en las piletas ponían mucho reparo y había mucho prejuicio, hasta que un día, cuando Gastón tenía unos ocho años, fui a la pileta del Pizzurno (provincia de Córdoba) y me preguntaron si el nene era independiente. Les contesté que sí, y me dijeron que lo dejara y me fuera. Fue una grata sorpresa”.
Daniel Cáceres/ Clarín
Hoy Gastón trabaja junto a su maestro y mentor como guardavidas junior en una escuela de verano para niñxs. “El año que viene va a hacer la etapa de aguas abiertas y seguirá trabajando” afirma su entrenador. El joven, quien utiliza lenguaje de señas para hacerse entender debido a cierta dificultad para hablar, afirma que “le gusta mucho nadar”, y se muestra feliz y confiado en su tarea.
El logro de Gastón trascendió fronteras y llegó hasta Chile, en donde distintas asociaciones tomaron su caso como un ejemplo para demostrar a las autoridades locales la importancia de habilitar programas de enseñanza y entrenamiento, “el caso de Gastón les sirvió como referencia para empezar a pelear nuevamente en Chile” para que se dé curso a este tipo de capacitación para personas con Síndrome de Down. Como concluye Horacio, el entrenador de Gastón: la idea es “abrir puertas, y que otros vean que es posible”.


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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