miércoles, julio 13, 2016

Por Antonio Mitre* La independencia es un compromiso de cada generación de argentinos con la Patria, para cuidarla, ennoblecerla, hacerla fuerte y defenderla de todo tipo de colonialismo. Por eso en este dia deseo evocar a aquellos hombres y mujeres que lograron y nos legaron una Patria libre e independiente superando vicisitudes y enormes obstáculos y en esa evocación tan necesaria volver a abrevar en los nobles paradigmas que sostenian la lucha de los patriotas de ese tiempo, para poder sacudirnos la mediocridad que hoy nos cubre como una tela invisible, nos aprisiona y sumerge en una decadencia que parece no encontrar fin, y asi poder recuperar la grandeza de la Nación y la felicidad de nuestro pueblo. La inspiración en aquellos paradigmas, de libertad, igualdad, justicia nos ayudará en el intenso y continuado esfuerzo imprescindible para restaurar los valores y principios esenciales sobre los cuales se fundó nuestra comunidad nacional y que hoy parecen haberse extraviado, y poder asi renovar la voluntad de ser hombres y mujeres libres porque sin libertad no hay Nación, la decisión inclaudicable de ser independientes de todo poder extranjero, y la generosidad y el sacrificio para una lucha puesta al servicio del interés común, como las que animaban a nuestros fundadores.
Ilustración collaje: fachada de la Casa Histórica de Tucumán
Nuestros origenes y nacimiento como Nación libre e independiente estuvo impregnado de gloria, grandeza y heroismo. Nunca lo olvidemos. Con un pueblo valiente y decidido que protagonizo el triunfo sobre los ingleses, nuestros enemigos ancestrales, en las invasiones de 1806 y 1807, los sucesos revolucionarios de Mayo, el triunfo en las batallas de Tucuman y Salta, la Asamblea del año XIII que proclamo la igualdad sobre la esclavitud. Un gran pueblo que así fue marcando el camino a al Congreso de Tucuman con estos hechos trascendentes y abonándolo con su sangre. Un gran pueblo que alumbró muchos hombres y mujeres que con una elevada bizarría protagonizaron  la gesta independentista, a los que quiero hacer justicia nombrando a los mas destacados como Macacha Guemes, Juana Azurduy de Padilla, Martin Miguel de Guemes, Manuel Belgrano y tal vez el mas grande entre los grandes Jose de San Martin, verdaderos arquetipos de amor a la Patria, de generosidad, de entrega, de desinterés personal, de austeridad.
Ilustración / collage: imagen del territorio argentino con los colores
de la bandera y la leyenda: "es ser libre"
Los congresales de Tucuman,  representantes de ese pueblo, eligieron tal vez el momento mas difícil de la Patria para declarar la independencia, cuando todas las revoluciones americanas habian sido derrotadas, los españoles atacaban nuestra frontera norte y el reino de Brasil invadia la Banda Oriental y las monarquias europeas resurgian luego de la derrota de Napoleon. Y ante la adversidad no se arredraron y no hiceron lo que pudieron, sino que hicieron lo que debian hacer. Y proclamaron a la faz de la tierra que las Provincias Unidas de Suramerica eran una Nación libre e independeiente del rey Fernando VII, sus sucesores y la metrópoli... y toda otra dominacion extranjera. Y esa acta de delaración de la independencia se escribió y difundió en castellano, quechua, aymara y guaraní como una muestra de la rica diversidad étnica y cultural que cimentó nuestro origen. Y es ahí donde encontramos los elementos estructurales de la conciencia nacional, los auténticos genes de nuestra identidad. Por eso debemos aprovechar la celebración del bicentenario para correr el velo que por distintas razones cubre nuestro origen, e iluminarlo intensamente con la luz del sentimiento de amor por la patria para que las nuevas generaciones sepan quienes somos, de dónde venimos para poder saber hacia dónde vamos. Nuestros origenes marcan de manera indeleble e innegociable nuestro destino como Nación en lo universal.
Por eso la inspiración en los paradigmas de nuestro nacimiento es una necesidad para poder emprender con éxito la tarea de reconstruir una Nación plena, con justicia, libertad e independencia en donde podamos realizar nuestro destino como comunidad y como personas. Pero para ello debemos recuperar la política, como la mas alta expresión de la ética humana puesta al servicio del bien común. Como la arquitecta imprescindible para reedificar el armazón de nuestra organización social y al estado. Esto implica una responsabilidad colectiva que involucra y compromete de manera ineludible la voluntad de la comunidad en su conjunto, la que deberá recurrir a sus reservas éticas y morales para devolverle a la politica la virtud que hoy ha perdido para volver a enaltecer la acción politica de los ciudadanos.
En los dificiles tiempos que vivimos el deseo común de levantar un orden politico y social mas justo y humano, exige de cada uno de nosotros una cuota de esfuerzo y entrega para con el conjunto social, parte de nuestra responsabilidad social con esa comunidad histórica, presente y futura de la que somos parte, de ese nosotros donde se funde y se realiza nuestro yo.
Por ello debemos esforzarnos por reinstalar en el seno de la comunidad valores eticos y morales como la verdad, la sinceridad, la honradez, la austeridad, la rectitud, la lealtad, la generosidad, la solidaridad, la responsabilidad, el honor para poder reencontranos con la dignidad individual y colectiva, y generar confianza entre nosotros y una mistica politica y social, esenciales para acometer entre todos la construcción de un proyecto común de pais. Y al mismo tiempo comprometer nuestro esfuerzo para desterrar los antivalores de la cultura política actual, signada por las ambiciones desmedidas al servicio de proyectos personales, por el ejercicio politico sin principios ni ideas, por la estafa de la fe pública, por la politica convertida en una carrera de negocios y ascenso social, por el enriquecimiento de funcionarios y politicos a costa del erario público.
En momentos como el actual, cuando la decadencia nos agobia y oscurece los caminos, cuando la Patria parece escurrise como el agua entre los dedos, no ceder, no desanimarse, no rendirse, no resignarse. Dirigir la mirada hacia la gloria de nuestro pasado en busca de la fuerza espiritual que parece flaquear, e inpirarse en la bizarria de aquellos hombres y mujeres para renovar nuestra fe y amor a la Patria y reafirmar con fuerza nuestra identidad nacional y asi poder proyectar al mundo nuestro irrenunciable destino de grandeza, libertad, justicia y solidaridad, afrontando el gran desafío de ser lo que debemos ser... o por el contrario no ser nada.

¡Que viva por siempre la bendita Patria Argentina!

*Miembro de la Comisión Directiva de la Asociación APADIM Córdoba. Discurso pronunciado durante el acto institucional de celebración de los 200 años de la Declaración de la Independencia.


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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