martes, octubre 11, 2016

El sábado 08 de octubre, compartimos el séptimo encuentro del curso de especialización en Acompañamiento Terapéutico y discapacidad, ya próximos a culminar otro año de una propuesta que nos convoca a pensar, reflexionar y poner en tensión los abordajes terapéuticos como figuras claves en los procesos de acompañamientos y al interior de los equipos interdisciplinario de trabajo.
La propuesta del sábado estuvo en comprender los roles y funciones del acompañante en los distintos contextos de intervención y como sus especificidades adquieren distintas variaciones de acuerdo a la persona, su demanda y la situación propuesta y  poder reconocer cómo el acompañante desde su posición facilita, con el uso de distintos apoyos y herramientas, que se realicen distintas actividades (diarias e instrumentales) en la vida de las personas.
Desde este vínculo particular que se establece en el acompañamiento, Daniel Vottero psicólogo, explica que la especificidad del vínculo, se establece por una relación de dos sujetos que se vinculan a partir de una relación basada en un prójimo en un proceso de acompañamiento que surge de las necesidades y deseos del acompañado, y no de las limitaciones de la mirada clínica de su patología.
Es una relación que se genera en la diversidad de los sujetos implicados y la perspectiva teórica de abordaje de los sujetos participes del vínculo acompañante- acompañado, es por eso importante determinar cómo se producen y se construyen desde una mirada interdisciplinaria los distintos contextos de abordaje e intervención del acompañante.
En este vínculo, explica Vottero, se trabaja con lo que acontece  y en la demanda que es enunciada por la propia persona, si bien el modo de intervención que se genera con el sujeto es individual y particular, el sujeto está inmerso en un contexto particular, el cual tensiona, posibilita o habilita que se produzcan determinadas situaciones.
En este devenir propio que se genera en el vínculo, es importante poder trabajar con objetivos y metas claras que estén sujetos a la revisión y evaluación de estrategias de intervención. Es decir trabajar para que los cambios, actividades o decisiones sean realizables en situaciones de acompañamiento claras y concretas para ir proponiendo los apoyos necesarios para su realización, con tiempos y ajustes adecuados, en la escucha constante y en la decisión personal del acompañado.
Es por eso importante conocer como se generan y construyen los diferentes lugares de trabajo del acompañante a partir de los distintos ámbitos sociales, educativos, culturales que el acompañado transita de acuerdo a su edad y a sus posibilidades.
En este marco,  el acompañante debe conocer y tener acceso a las distintas herramientas tecnológicas y productos de apoyo que permiten la ejecución de actividades cotidianas en la vida de las personas con discapacidad.
Esta información es un recurso vital para el acompañante terapéutico por el escenario cotidiano de su intervención particular con su acompañado, aportando datos e información contextual que muchas veces no puede ser mirada por otros profesionales, por lo que su abordaje y su incorporación en los equipos interdisciplinarios, posibilita poder con otros profesionales evaluar y planificar estrategias de abordaje integrales.
En este sentido, Vanesa Graff como terapista ocupacional, comentaba que es importante que los profesionales que acompañan conozcan los productos existentes, la finalidad y los propósitos de acuerdo a qué aspectos se pueden intervenir, ya sea en el ambiente, haciendo modificaciones ambientales, en la manera de organizar una actividad o una rutina ocupacional y en los objetos en sí mismos que son necesarios para hacer las actividades.
Desde la individualidad del sujeto que se acompaña susciten diversas actividades y situaciones que deben trabajarse para brindar los apoyos necesarios para que la persona con discapacidad pueda tener una vida autónoma, desde su propio potencial, alcanzado una actitud activa respecto a sus capacidades y pueda modificar sus habilidades disminuidas.
La mirada del terapista ocupacional en los equipos interdisciplinarios está en propiciar estas herramientas de intervención, permitiendo un enfoque global al encargarse de la prevención, el diagnóstico funcional, la investigación y el tratamiento de las problemáticas ocupacionales cotidianas en diferentes áreas, como el cuidado personal, el trabajo, el  juego y la recreación, actividades escolares y de participación social.
Dentro de este abanico de acciones, Graff realizó una distinción entre las actividades cotidianas como aquellas que tienen que ver con las capacidades de autocuidado más elementales que se realizan de forma cotidiana, en tanto que las instrumentales son actividades más complejas y su realización requiere de un mayor nivel de autonomía personal, asociadas a tareas que implican la capacidad de tomar decisiones y resolución de problemas de la vida cotidiana.
Temáticas que fueron abordadas por los profesionales con ejemplos claros de situaciones de acompañamiento que vinculaban cómo la mirada teórica y conceptual ayuda a construir procesos con recursos, apoyos y miradas de acompañamiento en situaciones cotidianas que favorezcan la autonomía, independencia y autodeterminación del acompañado.


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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