viernes, agosto 04, 2017

Comenzamos a transitar este proyecto hace unas semanas. Una acción entre dos organizaciones que trabajan en las márgenes postergadas de la ciudad. Un proceso de encuentros e intercambios entre nuestra inciativa de granja y huerta y la Escuela agrotécnica IPEA 4 de Chacra de la Merced. Entre la educación, la inclusión y el derecho de vivir en un entorno saludable. Te contamos los primeros pasos de este proyecto.

Las ciudades tienen un desarrollo urbano desigual. Con zonas mejor diseñadas, pensadas, atendidas, que otras. Con sectores donde las cosas funcionan un poco mejor (al menos esencialmente), donde el transporte público llega más o menos a horario y las líneas conectan con más lugares; donde el sistema de cloacas, los servicios, el alumbrado, la sanidad, supera al menos estándares básicos de calidad (y en sectores más privilegiados lo supera ampliamente), con plazas, sitios patrimoniales y espacios comunes cuidados y atendidos;  y otros donde se convive con basurales a cielo abierto, con fábricas contaminantes, depósitos chatarra y montañas de escombros, con canales contaminados y suelos de casas y calles que se hunden abriendo lagunas subterraneas de aguas cloacales, con asentamientos donde nunca llega la urbanización; y más en los márgenes, con las fumigaciones y agrotóxicos a pocos metros de reglamentada distancia.
Foto: jóvenes de ambas organizaciones en el campito de la escuela de Chacra de la Merced.

Las causas de este desarrollo desigual son múltiples y nunca naturales: el retiro del estado (que aparece repentinamente en épocas electorales o en tardías respuestas a los reclamos y presión pública de vecinos), la falta de un desarrollo planificado, armónico y en función de la mejora en la calidad de vida de toda la comunidad, una lógica de desarrollo descontrolado y basado en las especulaciones inmobiliarias, abonan en la reproducción de representaciones simbólicas sobre sectores y barrios que naturalizan la desigualdad en las ciudades.
Foto: cada encuentro comienza con una ronda, para presentarnos, compartir cómo estamos y ver las actividades del día.

Foto: en el encuentro en APADIM. Recorriendo la granja.


De esta manera, claro, la vida no transcurre de la misma manera. No es lo mismo vivir, estudiar, trabajar y transitar en un entorno u otro.  En sectores postergados se desarrollan miles de niños, niñas y jóvenes, claramente con menos oportunidades y más dificultades que sus pares de barrios más favorecidos.

Foto: en la granja de la institución.


Pensar inclusión desde una mirada de la igualdad y la dignidad, desde una perspectiva de derechos, también implica problematizar sobre las condiciones de desarrollo y de la vida en comunidad; y desde ahí, implica reconstruir, transformar ese entorno desigual e injusto.
Este año entre los distintos proyectos que llevamos adelante, inciamos un proceso de articulación e intercambio con la escuela agrotécnica de Chacra de la Merced IPEA 4, una institución que como la nuestra, desarrolla sus actividades educativas y comunitarias en un entorno marcado por la desigualdad y la exclusión.  En un ambiente degradado, rodeada por los cráteres de canteras, montañas de escombros fruto de volcamientos clandestinos, efluentes de industrias de la zona y la planta de tratamientos cloacales de Bajo Grande (que atraviesa su situación más crítica y que obligó al intendente a declarar la emergencia ambiental en abril de este año), los y las jóvenes se forman y trabajan junto a sus profes en un programa enfocado en la producción rural sostenible y respetuosa del medio ambiente.
Foto: trabajando en el IPEA 4
Foto: Siempre hay tiempo para selfies entre jóvenes.

Iniciamos esta articulación compartiendo las visitas, trabajando y aprendiendo juntos/as en el campito de la escuela y en la granja y huerta de APADIM.  Y vamos conversando, complementando fortalezas y debilidades de ambos proyectos, pensando juntos en un proceso que tiene sus ejes en la relación entre las personas y de las personas con la naturaleza, pensando en la producción y en la inclusión participativa.
Iniciamos esta articulación compartiendo las visitas.

Nos encontramos tocando la tierra, produciendo y aprendiendo a producir con criterios orgánicos.

Desde los márgenes de la ciudad, y con la voluntad de explorar en nuestras diversidades y nuestras expectativas de construir realidades de dignidad, nos encontramos. Tocando la tierra, produciendo y aprendiendo a producir alimentos, nos encontramos. Entre el programa de granja y huerta que tenemos en el instituto APADIM y el IPEA 4 de Chacra de la Merced. Y ahí vamos caminando, encontrándonos y transformando/nos.
Foto: al final de una visita, en la entrada del IPEA.

Algunas fotos de los encuentros en el álbum de Facebook.

 


APADIM Córdoba. Comunicación Institucional. Contactos comunicacion@apadim.org.ar

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