La experiencia familiar, frente a la producción social de la discapacidad [Charla]

La inscripción pública de las personas con discapacidad en nuestro país no acaba en el DNI convencional.  Además, el Certificado Único de Discapacidad (CUD) aparece en el horizonte (y reaparecerá en cada renovación periódica) de las vidas de las personas como un procedimiento necesario para acceder a derechos, beneficios y prestaciones.  Las personas, familias (y sociedad) viven esta instancia como la continuidad de los diagnósticos médicos, como una formalización de etiquetas. ¿Cómo opera en las perspectivas de futuro? ¿Qué sentidos sociales subyacen a la certificación de la discapacidad?  ¿Cómo este mecanismo aún necesario para acceder a las prestaciones de apoyo que la persona requiere reproduce etiquetas y representaciones sociales? ¿Cómo desarrollar una certificación de acceso a derechos que no esté atravesada (o al menos no preponderantemente atravesada) por un discurso y una mirada desde lo médico? ¿Cuánto de estas contradicciones son consecuencias del desarrollo de políticas focales y en el marco de un sistema fragmentado (público, privado, mixto o comunitario), en detrimento de políticas de acceso a la salud pública, a la educación pública, etc. y por lo tanto de acceso realmente universal?
Y en cuanto a las experiencias particulares: ¿Con qué herramientas cuentan las personas con discapacidad y sus familias para acceder al ejercicio de sus derechos en general, atravesando con fortaleza y dignidad trámites, procedimientos y discursos?  ¿Cómo se inscriben esas experiencias y eventos en las biografías e historias familiares?

Algunas de estas preguntas sobrevolaron hace algunas semanas, en el marco de la charla "Maternidad y discapacidad, capacitar desde el amor". Allí coincidieron la periodista Flavia Irós (quien a principio de año lanzó, en su calidad de madre, una comunicación crítica sobre la política de certificación a las personas con discapacidad) y la Lic. Mirta Guzmán, psicóloga que se trabaja en nuestra institución, y que entre otras acciones, hace tiempo lleva adelante procesos de trabajo con adolescentes y jóvenes con discapacidad, en clave de desarrollo de autonomía, empoderamiento y habilidades para la vida independiente.

Invitada por la Secretaría de postgrado de la Facultad de Psicología, en el marco del ciclo anual de charlas que brindan a profesionales y público en general; Guzmán enmarcó sus aportes en esta conversación basándose en los análisis que venimos desarrollando desde la institución y en diversos espacios de articulación: con una mirada histórica de la transformación de los modelos que atraviesan a la discapacidad, desde la preeminencia hegemónica de una mirada médico - normalizadora, hacia el Modelo Social de la Diversidad Funcional, que se plasma jurídicamente en el Derecho Internacional y local, a través de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.  
En el medio de estos procesos, las políticas y prácticas vigentes deben ser interpeladas, repensadas y transformadas para armonizarse con la perspectiva de derechos humanos y el reconocimiento de que la discapacidad es un fenómeno que se reproduce socialmente, producción que esas propias prácticas y políticas sostienen.  Asimismo profundizó en cómo estos sentidos sociales de la discapacidad nos interpelan en la vivencia personal de la maternidad, en la practica profesional y en la sociedad en general. 

Flavia Iros y Mirta Guzmán, durante la charla.
Las disertantes junto a las organizadoras de la actividad.



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