La educación es una fiesta: revivimos la Muestra Pedagógica 2018

El viernes 26 de octubre, en la escuela vivimos una verdadera celebración de la educación. Primero los y las estudiantes convidaron performances musicales, artísticas y físicas. Y luego guiaron a todo el mundo a transitar por los aprendizajes que fueron construyendo en las aulas, en viajes, en vivencias, en la granja, en sus casas y en un ir y venir entre esos mágicos procesos del descubrir, reflexionar y conversar sobre lo nuevo, lo sorprendente, lo transformador.  Y nos dedicamos a recorrer.

"Este evento es esencial porque nos permite poner en escena el proceso de enseñar y aprender, función primordial de la escuela" La Directora Sonia Ghirardo daba la bienvenida en un patio de escuela desbordado por estudiantes, profes y familias.  Como cada año, la Muestra Pedagógica de la escuela es una oportunidad para comprobar que en cada aula cabe el Universo y la Historia con mayúsculas.  Pero antes de las aulas, con sus paredes repletas de cosas, sus pizarras y sus cartulinas; el escenario fue el patio. Allí los grupos de estudiantes hicieron de todo: rapearon, latieron ritmos nativos, cantaron y bailaron; y también mostraron sus habilidades físicas y estéticas en una función de gimnasia artística. 

Luego de los aplausos fue el momento de recorrer. Las aulas se transformaron en stands de exposición de conocimientos, mostrando las producciones en las que cada grupo trabajo durante el año.  El recorrido conformó un extraordinario abanico de temas, relatos, estrategias para construir saberes y creativas experiencias de aprendizajes y participación. Guiadas por las y los estudiantes, las familias y demás visitantes entramos a cada una de las salas y exploramos territorios lejanos y familiares; saltamos entre parajes extraños y realidades cotidianas. 

Nos internamos en el mundo animal y comprobamos las diferencias entre los vertebrados e invertebrados; visitamos el cuerpo con la sensibilidad enfocada en la diversidad humana, reconocimos procesos de recuperación de residuos orgánicos, sentimos los aromas de jabones que, los chicos explicaban, tenían distintas propiedades terapéuticas según sus ingredientes; acariciamos el montañoso relieve andino y la particular geografía barrial en maquetas, planos y mapas. También en relatos, maquetas e historietas abordamos naves espaciales y viajamos para entender cómo la luna y el sol juegan a las escondidas en cada eclipse.

Del sistema solar volvimos a la tierra para recordar el mundial de fútbol y ver que detrás de cada selección hay países con historias. Prestando mucha atención pudimos ver cómo son nuestras células y calcularon cuántas sumas, restas, divisiones y multiplicaciones hacemos cada día.  
El clima no acompañó pero no importa: la granja entró a las aulas y los estudiantes nos hablaron de la crianza de las distintas especies de animales, de los autóctonos y de los que hace mucho vinieron de otras tierras. 

Uno de los temas más recurrentes fue la región latinoamericana, encarada sucesivamente desde la geografía, la historia, las ciencias sociales, la literatura.  Así volvimos una y otra vez para bailar y vestirnos con los colores de nuestra propia identidad.

Y así fuimos explorando, saltando de la literatura a las ciencias, de las naturales a las sociales, de las matemáticas a la música y mucho más. Hablamos, nos comunicamos con señas y pictogramas, nos reconocimos en las diversidades. Nos encontramos en relatos y proyectos de vida expresados en gabinetes y salas; y finalmente volvimos a perdernos en el maravilloso mundo del arte, en un atelier atiborrado de colores y formas.

Así fue. Y aquí compartimos algunas imágenes de esta jornada.


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